Al otro lado del portal

lazaro¡Qué poca cosa es un portón! Sin embargo, ¡cuán importantes son los portones!
Sirven para protegernos contra los amigos de lo ajeno, pero también sirven para dividir la humanidad. El portón impide entrar a los no deseados, pero lo peor es que impide ver lo que acontece al otro lado.

Mientras dentro alguien banquetea espléndidamente, al otro lado está la necesidad, está la miseria. Pero el portón es de gran utilidad para muchos, impide ver lo que pasa al otro lado, impide ver al que se daría por satisfecho con “las migajas que caen de la mesa a los de dentro”. El portón ayuda a no crearse problemas, a no hacerse responsable de los demás. A tener la conciencia tranquila y a vivir en la indiferencia del egoísmo que vive para sí mismo.

Jesús en ningún momento juzga ni condena la buena vida de los que están al lado de dentro. Jesús condena la frialdad, la indiferencia de los de dentro para con los de fuera.

Ojalá pudiesen todos comer ricamente. Ojalá pudiesen todos vestir decentemente y hasta elegantemente. No son los vestidos de púrpura y lino, ni son los ricos manjares los están en contra del Evangelio. Lo verdaderamente antievangélico es la indiferencia, los ojos que no ven lo que pasa fuera, el corazón que no siente lo que sucede fuera, el hambre de los que están al otro lado, afuera.

El gran problema de la humanidad no es el ser ricos y tener mucho. El problema de la humanidad es la actitud que asumimos hacia los demás. Cuando no tenemos capacidad para darnos cuenta de las necesidades de los otros. Cuando vivimos indiferentes ante el hambre de los demás. Cuando no nos importan los problemas de los demás. Cuando no nos importan las lágrimas de los demás. Cuando no nos importan las llagas de los demás. Cuando los sentimientos de los otros no dicen nada a nuestro corazón.

De Jesús, el Evangelio dice con frecuencia: “Viendo a la muchedumbre sintió lástima.” Este es el gran problema de todos los tiempos, la indiferencia, la insensibilidad, porque una y otra son la manera más clara que tenemos de sentir que los demás no existen para nosotros o que si existen no nos dicen nada.

La indiferencia es la actitud de quienes viven en la “burbuja de su egoísmo, la burbuja de su yo” y no se enteran de que también existen los demás. La indiferencia es la manera de matar y hacer que solo nosotros existimos.

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