Atrévete a rezar

orando en EE_EE

Atrévete a rezar

Claro, atrévete a rezar hoy un poco más que ayer. Al principio lo harás con cierto miedo, con recelo y hasta con cierta desconfianza. Con Dios nos sucede como con las personas. La primera vez que las conoces te parecen distantes, luego terminas viéndolas muy cercanas a ti. La oración acorta las distancias entre tú y Dios.

Atrévete a rezar. ¿Por dónde comenzar? Por cualquier sitio. ¿Crees que Dios te va a examinar de gramática? Si tienes miedo a hablar, díselo: Señor, te tengo miedo. Si no sabes cómo hablarle, díselo: Señor, no sé cómo decirte que… El está acostumbrado a los torpes como tú y eso le encanta.

Atrévete a rezar. ¿Para qué? Para nada. ¿Es que para hablar con los demás siempre necesitas razones? Hablar sólo cuando existen razones es hablar por necesidad. Con Dios se puede hablar hasta para pasar el tiempo, para no aburrirte y para que Él no se aburra. Comienza hoy.

Atrévete a rezar hoy. ¿En qué momento? ¿Y por qué siempre hemos de andar buscando el momento oportuno? Los niños nunca hablan oportunamente, para ellos no existen oportunidades. Ellos hablan, aunque los mayores se fastidien y los manden callar. Si esperas tener oportunidades para hablar con Dios, nunca las encontrarás.

Atrévete a rezar. ¿Qué le pides? ¿Por que siempre tenemos que pedirle algo? Dios no es una farmacia donde se piden aspirinas. Dios es alguien. Y para hablar con alguien no se necesita pedirle nada. A Dios le encanta la gente que le pide, pero le fascinan aquellos que le hablan por hablar y no le piden nada. Él ya sabe lo que necesitas.

Atrévete a rezar hoy. ¿Que si te escuchará? ¿Le has hablado alguna vez y estás seguro de que no te escuchó? Dios no tiene orejas. Es pura oreja. Dios escucha siempre, hasta cuando le dices estupideces. ¿Acaso no tenemos derecho a hablarle a Dios también estupideces? Para un padre, el hijo nunca habla estupideces, le basta saber que es su hijo.

Atrévete a rezar. Pero eso sí, cuando le reces, no pretendas convencerle a Él. Él ya está convencido. Es preferible que trates de convencerte a ti mismo. Algunos creen que deben rezar para convencer a Dios de sus problemas. Sería preferible que se convencieran primero ellos de que Dios no les va a solucionar lo que ellos pueden solucionar, pero siempre les dará fuerza para hacerlo. Comienza hoy.

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