Catequesis

PRESENCIA

Un día

Un día una catequista nos sorprendió:

“No tengo tiempo para hada, ni para pensar en ‘echarme novio’. Con atender a la universidad y al grupo se me llena la semana. No concibo la catequesis sin estar con los del grupo. Quedamos antes de la reunión. Después, jugamos un poco. Los domingos nos vamos todos a dar un paseo al río o a algún parque. La catequesis me ocupa todo, ¡sin contar con la preparación y las reuniones de catequistas! Me lo he tomado en serio”.

Cosa seria

La presencia es cosa seria. Desde que Dios decidió hacerse presente entre nosotros nos desveló que hay cosas que sólo se hacen y logran a base de presencia. La técnica y las técnicas no suplantan la presencia.

La presencia pronuncia una palabra silenciosa que todos entienden: Estoy aquí porque estás tú; tú eres importante para mí. El lugar que tú ocupas y donde tú resides me hace salir de mi lugar y venir a encontrarte. Tú me pones en marcha para lograr un encuentro.

Presencias y presencias

No todas las presencias son iguales. Hay presencias significativas y hay presencias insignificantes. Presencias significativas son aquellas en las que dos personas se ayudan positivamente a sacar todo lo mejor que hay en ellas.

Hay presencias insignificantes porque de aquél que más se espera no se recibe nada. Ni saca lo mejor suyo ni nos ayuda a hacerlo. Decepciona.

– Enumera, desde tu experiencia, qué es una presencia significativa y qué es una presencia insignificante, decepcionante. Nombra personas concretas que son presencia significativa para ti. Describe por qué esa significación.

– Abre el evangelio y lee la página que quieras con esta clave: Jesús, presencia significativa.

– No olvides: Jesús, antes de presentarse a los suyos, pasa un tiempo de silencio. ¡Por algo sería! ”

Estar presente

Tú tienes la experiencia personal de ser esperado o de no ser esperado; de esperar o de no esperar. Esperar a alguien es una forma de tener presente. Vas a una ciudad y te están esperando… “¡Se te abre el cielo! Te dejas llevar”. No te espera nadie, y “te las tienes que apañar”. Sentirse esperado, sentir que alguien está pensando en ti y preparando tu llegada es una experiencia bonita. Alguien te espera, quiere decir que te quiere y prepara tu venida y estancia; alguien te hace importante. “¡Te estaba esperando!”. He aquí la frase que el catequista pronuncia a cada uno de los miembros del grupo y al grupo: “N. te estaba esperando”. Pero no se trata sólo de palabras. “Te estaba esperando”, por eso estoy aquí, por eso he preparado detalles, y la reunión…”.

– Cuando Jesús de Nazaret resucita, lo que les dice es: “Id a decir a los discípulos y a Pedro que irá delante de ellos a Galilea” (Mc 16,7). El Resucitado va delante y espera. Cuando los discípulos llegan, él ya está esperando, preparando el encuentro… .

Todo será diferente.

Huellas de presencia

Decimos popularmente: “Por aquí ha pasado fulanito”. Si fulanito es ordenado y detallista, se verá su huella de orden y detalles. Si es un desordenado, también. La presencia deja huellas:

“Esto sólo se explica si por aquí ha pasado…”. “Esto es muy propio de…”. Las personas, además de huellas físicas, dejamos huellas en el corazón de la gente. Hay personas que “nos marcan, nos dejan una huella muy profunda”. Hay personas que nos dejan huellas fuertes (=influyen en nuestra vida) por el hecho de convivir con ellas o, simplemente, por cruzarse en nuestra vida, sin que ellas lo sepan: una conferencia que escuchas, un libro que lees, un encuentro que tienes por casualidad… Cuando Jesús pasaba por un sitio dejaba “huellas”, de manera que la gente comentaba: “por aquí ha pasado Jesús, ha hecho signos y prodigios; ha dicho palabras que no son “normales”, llegan al corazón y remueven todo”. Dejaba huellas con la mirada (Zaqueo), con tocarle (hemorroísa)…

Descubre las huellas de otros creyentes que hoy hay en ti. Haz una lista de las huellas físicas que los miembros de tu grupo perciben de ti. Narra las huellas que te gustaría dejar en el corazón de los miembros de tu grupo. Si trabajas todo esto con tu grupo puedes proponer un juego: Las huellas que otros creyentes han dejado en mí. Cada huella será diferente y habrá que indicar por dónde nos entró; esa huella: vista, oído, tacto…

Presencia que moviliza

Estar delante de alguien o preparar la presencia de alguien que viene pide esfuerzo por conocer al otro. Cuando invitas a comer a alguien te gusta saber qué es lo que al otro le gusta y sorprenderle: “Te he preparado lo que sé que te gusta. He pensado en ti. Te he tenido en cuenta”. La presencia moviliza. Y los catequistas lo sabemos bien. Nos movilizamos preparando la reunión. Nos movilizamos para estar antes que ellos. Nos movilizamos en su presencia escuchando sus vidas y sus problemas para descubrir sus gustos y sus problemas y necesidades.

ES CLAVE

La presencia es un valor evangélico puesto en marcha por el mismo Dios en la Encarnación.

FLASH

En muchos lugares, la presencia del catequista o de los catecúmenos está reducida a lo mínimo. Tenemos prisa para todo. Padres que llevan a los hijos a la catequesis y esperan para desaparecer inmediatamente; catequistas con horarios muy cargados, falta de espacios para estar juntos… Podemos llegar a creer que la catequesis “se juega” en el tiempo “oficial” de

catequesis… El tiempo oficial es importante, pero no es lo único importante. Hay que estar mucho tiempo juntos para comunicarnos, para conocernos, para decirnos lo que no es posible decir en el “tiempo oficial”. Como esto suele ser un ideal inalcanzable, damos densidad al tiempo oficial y procuramos multiplicar espacios de presencia: jornadas, convivencias, encuentros personales…

La presencia da pie para que el otro observe los comportamientos del catequista, su coherencia… O para que se decida a hablar de manera más personal… La presencia significativa siempre da buenos frutos.

SUGERENCIAS

Contabiliza tu presencia: cuánto tiempo das, cuándo lo puedes dar (tiempo oficial y tiempo de preparación). Saca conclusiones. Pregúntate qué se puede hacer para que este tiempo sea denso.

Aproxímate a la calidad de tu presencia: ¿En qué aspectos externos pueden percibir los miembros de tu grupo la calidad de tu presencia? ¿Qué huella imaginas que estás dejando en su corazón con tu realidad personal y creyente? ¿Qué palabra reciben, qué interrogación suscitas, qué horizontes nuevos abres, qué valores del evangelio manifiestas…?

Muy concreto: Precede a los miembros de tu grupo; espéralos, que no te tengan que esperar. Prepárate con un poco de “respiro” para tranquilizar tus nervios y dar paz, acoger. Prepara la sala. Que noten que has estado presente allí antes que ellos… Deja huellas: por ejemplo, estar en la puerta por donde entran (que no te tengan que buscar; o poner un papel par que vayan donde les estás esperando), observar cómo llegan, de qué hablan…

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2 pensamientos sobre “Catequesis”

  1. Waooo! Doy catequesis y cada día aprende una más. Tienen razón, no solamente con la cabeza, la motivación está también en los ojos, oido, en fin, en todos los sentidos. Me gusta. Lo compartiré con mis otras catequistas para un buen año de preparación en la catequesis.

  2. hola , soy catequista de niños y jovenes .Me parece esencial la espera a los niños y jovenes , escuchar sus vivencias , acogerlos con cariño y preocuparme por ellos.Preparar el tema y tenerlos presentes . Presentarme a los papas y cambiar impresiones.
    Es un servicio precioso y enriquecedor.Doy muchas gracias a Dios por esta labor.
    agradezco sus comentarios y esta pagina .Un saludo.

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