Cuatro ideas para vivir la Cuaresma

Una definición
Cuaresma es el tiempo que los cristianos nos damos para «refrescar» nuestra fe.
. Unos medios
La tradición cristiana viene de lejos y ha puesto en práctica, desde muy antiguo, unos instrumentos que han resultado eficaces. Te los enumero para recordar cosas y para que, si quieres, elijas.
a) La instrucción religiosa. No se ama lo que no se conoce. Y no abundamos en razones de la fe que profesamos. Muchos vivimos con «cuatro malas ideas», con «cuatro tradiciones» con poca consistencia… Por decirlo en una palabra, «somos malos profesionales» de la fe, necesitamos reciclaje. En esta línea, las comunidades cristianas proponían «charlas cuaresmales, ejercicios espirituales, convivencias…». Tú puedes hacer esto o puedes ir a una librería y comprar un libro y leerlo.
b) La lectura de la Biblia. La Biblia es la fuente de alimentación de todo creyente. Ella es la Palabra de Dios. Nos narra lo que Dios ha hecho por nosotros. Si quieres, puedes leer la Biblia de «pe a pa». Pero no es lo que te recomiendo. Creo que lo mejor es tener un libro de las lecturas de la misa de cada día y leerlas; si puedes leerlas y añadir la lectura de un comentario, mejor.
c) La oración. No sólo recitar fórmulas de oraciones, sino hacer oración: dejar que el corazón escuche a Dios y hable a Dios. Para esto se necesita darse un poco de tiempo y hacer silencio. Al menos, da importancia a unos 3 o 5 minutos de silencio al día, a la hora que mejor te vaya. Los momentos privilegiados en la tradición cristiana son la mañana y el atardecer.
d) El ayuno y la abstinencia. Han quedado como algo «típico” de la Cuaresma. A veces sin mucho sentido. Hoy es más fácil hacer ayuno para adelgazar o para no perder la figura que por sentido religioso. El ayuno (no comer) o la abstinencia (privarse de algo) no tienen sentido dietético. El ayuno y la abstinencia desde el punto de vista cristiano son para «recordarnos que no vivimos sólo de pan y de cosas, sino de Palabra de Dios”. El servicio y el amor nos imponen privaciones. Darnos a los demás, «enrollarnos” en algo para los demás «nos priva”, nos hace «ayunar” de tiempo nuestro, de cosas nuestras, de caprichos…
e) La limosna. Es consecuencia del ayuno y la abstinencia. No nos privamos de algo para tener más, sino para estar más disponibles para los demás, para poder dar más a los otros… Cuando de verdad descubrimos las necesidades de los otros, somos capaces de ser más solidarios y de vivir con menos historias y cosas. Nos metemos en círculos de amigos que nos imponen un ritmo de vida y de gas- tos… Otros viven con menos y, viviendo nosotros con menos, otros podrían vivir mejor. Eso sí, tienes derecho a controlar y buscar entidades de confianza que hagan llegar a su destino lo que tú das.
. Una meta: La meta de la Cuaresma es ser más nosotros mismos, ser más lo que podemos ser, ser más como Jesús nos quiere, ser más como el Evangelio nos pide. Con palabras técnicas: el final de la Cuaresma es «renacer”, ser de otra manera, «dar un paso” hacia más plenitud. Esto se llama «Pascua” y los que dan el paso y renacen a una vida nueva, a una manera de ser y comportarse más nueva son personas «pascuales”. No tiene sentido fastidiarnos por fastidiarnos. Lo que hacemos lo hacemos para descubrir que hay una manera de ser felices que consiste en ser mejores personas y mejores creyentes. Y esto es hacer Cuaresma y cambiar un poco… Así, el día de Pascua, podremos decir, «hemos dado un paso”, estamos más cerca de Jesús caminando según Él nos enseñó.

email
It's only fair to share...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Print this pageShare on LinkedInEmail this to someone

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *