Cuida a tu pareja

Pareja 2San Pablo nos dice:”Maridos amad a vuestra mujer como Cristo ama a la Iglesia”, Ese es un compromiso nada fácil pero importante y que tenemos que saber renovar constantemente.

Cuando yo digo a la gente: “No cuides tanto a tu familia, cuida a tu pareja”, La gente se sorprende y me dice: “Pero ¿cómo que no voy a cuidar tanto a mi familia? ¡Es mi familia!”.

“Pues por eso -contesto yo–, a tu familia no la tienes que cuidar: es tu familia. Tu familia, está segura, nunca se pierde”.

¿A que no habéis oído decir a alguien ‘allí va mi ex hijo, allí va mi ex papá’? Pero si habéis oído mucho, ‘allí va mi ex pareja’, Y es que los padres, los hijos, los hermanos, los abuelos, los tíos, los primos”, la familia, es lo más seguro que se tiene, no hay ex. Ellos están allí y por muchos años que pasen sin verse, por mucho tiempo que tarden en escribirse están allí, siempre forman parte de mí. Nadie dice: ‘Aquella señora que está pasando por allí, fue mi madre durante veinticinco años’, No, su madre es y será siempre su madre; es una relación que está segura, nos guste o no.

De todos los amores familiares, de todos los lazos que tenemos con nuestra gente, de todos los puentes que tenemos, el amor más débil que existe es el de pareja. Dado que no hay consanguinidad, hay que darlo todo, para conseguir algo. Es como cuidar una flor delicada. Si la flor no se riega, se muere, y si se riega mucho también. Hay que saber cuidar una flor.
En cambio, el lazo con el padre, la madre y el hijo es como tener un “cují coreano”, una planta que no necesita regarse. Son relaciones que tal vez nadie riega, pero están ahí, aguantan el paso del tiempo. A veces no son muy bonitas pero están ahí. Eso que llamamos amor eterno, se puede dar con el papá, la mamá, un hijo, un hermano …

Por ejemplo, si alguien tiene un hermano en el extranjero y no le ve durante mucho tiempo y prácticamente no tiene relación con él… Pero al cabo de muchos años vuelve… y vamos a recibirle al aeropuerto, el abrazo del encuentro será emocionante.
Allí estábamos y seguíamos siendo hermanos a pesar del tiempo pasado.

Pero vete lejos de tu pareja diez años … ya ver qué encuentras al volver …
Por eso el amor de pareja, es amor diario, que tiene que cuidarse y regarse todos los días o corre el riesgo de morirse.
Yo puedo hablar con mis padres cada semana, o una vez al mes … Pero a mi mujer, debo llamarla constantemente, o por lo menos una vez cada día. Y no es que sea bueno o no bueno hacerlo, es que es necesario, el amor de pareja es así.
Otro ejemplo para entender que el amor de pareja es el más débil, es compararlo con el amor de aquellos papás que por alguna circunstancia del destino, tienen un hijo discapacitado. No es que no quieran a los otros, pero de aquél hijo tienen que estar más pendientes, porque no se puede valer por sus propios medios, se puede caer, o, a lo mejor, no puede comer solo, etc. En cambio los otros hijos están bien, los padres saben que están ahí seguros e independientes.

De todos los amores, el de pareja es el “más discapacitado”, es del que tengo que estar más pendiente porque necesita más atención. Mientras el amor de los padres y de los hermanos, es independiente, el amor de pareja es dependiente, tengo que alimentarlo todos los días, pues no se mantiene solito. Sólo así, alimentándolo cada día, conseguiré que sea un amor “hasta que la muerte nos separe”.

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