Deshaciendo nudos (Primer nudo)

Nudo¡A ver si nos aclaramos!
Desde hace unos años, aquí no hay quien se entienda.
En otro tiempo las cosas estaban más claras: Buenos y malos,
creyentes y ateos, católicos y protestantes, americanos y rusos,
los que iban a misa y los que no iban… Todo estaba atado y bien atado… Pero hoy me parece que todo está liado y bien liado.
Ni siquiera hay una película del oeste como las de antes: donde el bueno y la chica eran el bueno y la chica; donde el malo y la mujer fatal se les notaba en la cara…
Hoy el bueno se casa por lo civil con la mujer fatal. La chica se lía con el malo de la película y luego se suicida y hay otro vaquero de segunda categoría que se escapa de la pantalla por el patio de butacas… Y de ese lío no se libra ni dios.
¿He dicho dios?… Pero con minúscula… Porque debajo de ese nombre de cuatro letras nosotros, metemos las ideas más raras.
A mí me dicen algunos: “Yo creo en Dios” Y me pregunto para mis adentros: ¿En qué dios creerá ese colega?… Otro día, uno me dice: “Yo soy ateo”. Y me dan ganas de decirle: Yo también soy ateo compañero; en ese dios en quien tú no crees, yo tampoco creo”…
Todo liado y bien liado. Ni con Dios se aclara uno.
Antes los curas te decían lo que tenías que hacer y lo que era pecado y lo que no. No les hacía uno ni caso; pero luego se confesaba uno y ¡hala!
Antes te hacían aprenderte cómo era Dios, como si lo hubieran visto.
Hoy se tienen un lío entre ellos…
Por eso, un servidor se ha sentado a pensar en voz alta y se me ha ocurrido proponeros algunos nudos que tienen a Dios liado…

PRIMER NUDO: La fe verdadera no es la moderna, sino la antigua…

En este país, somos muy “modelnos” de boquilla… Todos decimos que somos progresistas hasta que nos tocan el trigémino…
El personal dice que está harto de que andemos atrasados, pero cuando las cosas empiezan a modernizarse de verdad, de verdad…, al personal le entra un canguelis terrible y dice que lo de antes estaba mejor..
Hay mucha gente que tiró por la borda su religión de la infancia y todo aquel mundo religioso. Pero ahí les tienes consultando horóscopos, yendo a reuniones de espiritistas o leyendo las cartas por la calle…
Mucha gente se quejaba: La Iglesia está anticuada, los curas no están al día… esa religión que nos enseñan no sirve para el mundo de hoy…
Bueno, bueno, vale…, vamos a cambiar.
Y llega aquel viejecito de sotana blanca –Juan XXIII- y monta el cirio del Concilio. Se empiezan a desmontar viejos tinglados y a acordarse de que la palabra griega “Evangelio”, se traduce por “Buena Noticia”, aunque algunos les parezca una “Mala Noticia”.
Pero, mira por donde, los que antes se quejaban de que la Iglesia estaba anticuada ahora se empiezan a aquejar, cuando no hemos hecho más que empezar, de que nos estamos pasando con las novedades.
¿Queréis que os cuente un cuento?
Don Facundo había montado un chiringuito de bebidas junto a una capilla casi en ruinas. “Qué vieja está esa capilla”, decía don Facundo. Además no tenía ni valor artístico y le quitaba público…, y consiguió que el Ayuntamiento la declarase en ruinas. Pero cuando los albañiles empezaron el derribo, se dio cuenta don Facundo de que su chiringuito estaba totalmente apoyado en la vieja capilla y que también su tinglado se venía abajo. “¡Esperad, esperad!- decía don Facundo a los obreros-, no tiréis la iglesia es un sacrilegio”.
En vez de cuento ¿queréis, que os ponga un ejemplo? Un señor despotrica contra Dios, la Iglesia, los curas y sus alrededores. El señor tiene un bar muy santo donde pone: se celebran bautizos, comuniones y bodas. Imagínese que un día las parroquias de los alrededores deciden desmontar todo ese asunto. ¿Se imagina la que montaría el dueño piadoso del restaurante? Iría con un rosario y una pistola a la parroquia a exigir los sagrados derechos de los niños a ser bautizados y su sagrado derecho de que no le hundan el negocio.
Mucha gente tiene apoyado su chiringuito en la vieja religión. Os puedo hacer una lista de los que se verían afectados:
Los fabricantes de hábitos religiosos…
Los vendedores de imágenes, medallas y otros objetos…
Los escaparates de disfraces de primera comunión.
Los novios que se casan en la iglesia por las flores y la música, por lo que dirá su mama o porque sí…
Los padres y madres que llevan a su hijo a una comunión que ellos “no practican”.
Los organizadores de peregri-turismos…

Todos éstos, y otros muchos que no recuerdo ahora…tienen apoyado su chiringuito en las muros de una vieja capilla y si un día –fiel al Concilio y al Evangelio- la Iglesia decide derribarla… ¡La que se va a armar!… Ahí tendrán ustedes un ejército de almas piadosas y de almas ateas, de conservadores y de liberales, de carcas y de progres protestando porque la Iglesia deja de ser lo que ellos quieren que sea.

Yo en este sentido, soy muy clásico, muy chapado a la antigua y me voy a lo más antiguo del cristianismo, a Cristo. Lo que dijo e hizo Cristo es lo que vale.
Luego encima de lo de Cristo, en veinte siglos se han montado muchas cosas. Unas están de acuerdo con lo de Él y me valen. Otras cosas no: en veinte siglos se ha acumulado mucha morralla.
Por eso no hay cosa que más me moleste, que venga alguien y me diga: “Es que ustedes están cambiando la religión” ¿Qué religión? ¿la de su padre? ¿la de su abuelo? ¿la de su pueblo?
Pero ¡oiga!, que su padre, su abuelo y su pueblo, son ya muy modernos, y mi fe se apoya en la palabra de Cristo, que por cierto a pesar de ser tan antiguo, es mucho más moderno que todos nosotros juntos. Pero eso ya es otro nudo.

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