El Adviento y la ancianidad

presentacion-en-el-temploQueridos ancianos:

El Adviento tiene mucho de juventud, porque es un tiempo de esperanza. Pero tiene también mucho de vejez y ancianidad. Ese tiempo de “espera” que decimos que es el adviento, no es solo un tiempo para los jóvenes que todo lo esperan y todo lo sueñan. También es un tiempo para los ancianos, porque también ellos viven en esa espera que culmina nuestro caminar por la vida.

La ancianidad es la espera, no ya de lo contingente, de lo transitorio, sino la espera de lo definitivo. Mientras que la espera y el adviento de la juventud es una espera mediata que tiene que pasar por toda una serie de etapas, la ancianidad es la última estación de la esperanza. Es la esperanza de lo definitivo. La espera última de la última palabra y de la última realidad de la vida.

El joven espera ser. El anciano espera ser plenamente.
El joven espera la próxima etapa de su vida. El anciano espera la etapa última.
El joven espera algo que también pasará. El anciano espera lo que no pasará.
El joven espera al tiempo. El anciano espera a la eternidad.
El joven espera el encuentro con los hombres. El anciano espera el encuentro con Dios.
El joven espera las “felicidades”. El anciano espera la felicidad misma.
El joven espera la vida. El anciano espera la vida nueva sin esperas.

Nadie tiene mayor inconveniente en hablar a los jóvenes de sus advientos. Esto nos parece normal. Y sin embargo, a los ancianos, les damos mil rodeos para no decirles sus propia verdades. Que además es la verdad última, la definitiva, la verdad bienaventurada.

A los jóvenes les decimos que esperen a encontrarse por primera vez con Jesús. Mientras que a los ancianos les decimos y les hablamos de su encuentro último y definitivo con El.
No se trata de decir que al joven le espera la vida, y al anciano le espera la muerte. El joven espera la vida, y el anciano también. Sólo que el joven espera una vida que tiene como meta la muerte. Mientras que a los ancianos les espera una muerte que es vida y es vida plena y vida para siempre.

Todos esperamos la venida de Jesús en Belén. Pero los ancianos que también van a celebrar esta primera venida de Jesús, esperan al Jesús glorioso y triunfante que los recibirá en su reino. Jesús nace en Belén para jóvenes y ancianos. Pero quienes están más cerca del Jesús definitivo son sin duda los ancianos. Y esta es su gloria. Mientras unos están todavía en la cabecera de la pista, los ancianos están llegando ya a la meta. ¿Y qué es más lindo? ¿Comenzar la carrera o cortar ya la cinta de la meta marcando cada uno sus propios records?

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