El árbol de los problemas

Árbol de los problemasUn hombre contrató un carpintero para que lo ayudase a arreglar algunas cosas en su hacienda. El primer día del carpintero fue bastante complicado. Se le pinchó una rueda del coche. La sierra eléctrica se le rompió. Se cortó en un dedo. Y, al final del día, el coche se negó a arrancar.
El hombre que había contratado al carpintero se ofreció a llevarle hasta su casa. Por el camino, el carpintero no dijo nada. Cuando llegó a su casa invitó a aquel hombre a que entrara a conocer a su familia. Mientras los dos se encaminaban hacia la puerta de entrada, el carpintero se detuvo ante un pequeño árbol y tocó suavemente con las dos manos las puntas de los retoños. Después de abrir la puerta de su casa, el carpintero se transfiguró. Los trazos tensos de su rostro se transformaron en una gran sonrisa, y abrazó a sus hijos y besó a su esposa.
Un poco más tarde, el carpintero acompañó a la visita hasta el coche. Mientras pasaban por el árbol, el hombre preguntó: «¿Por qué tocó usted esta planta antes de entrar en casa?». «¡Ah! Es que éste es mi Árbol de los Problemas. Yo sé que no puedo evitar tener problemas en mi trabajo, pero esos problemas no deben afectar ni a mis hijos ni a mi esposa. Por eso todas las noches, cuando llego a casa, dejo mis problemas en este árbol, y los recojo al día siguiente. Y, ¿quiere saber una cosa? Cada mañana cuando vuelvo a buscar mis problemas, se han reducido a la mitad de lo que yo recuerdo haber dejado la noche anterior».

Para reflexionar:

. ¿Es tu hogar un muro de lamentaciones o un rincón de alegría?
¿Te das cuenta de que el otro también puede tener problemas, e incluso mayores que los tuyos?

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