El precio de una misa

Eucaristía 5El precio de una misa

Cuando venga a la parroquia
usted, que es un buen creyente,
para encargar una misa
por una intención que ofrece,
no pregunte al sacerdote:
«¿Cuánto vale?, ¿qué se debe?»
ni se asombre, si pregunta,
que algo extraño le contesten.
Que quien inventó la misa
ya pagó el precio bien fuerte,
pues le costó cinco llagas
tras una condena a muerte.
Si insiste en saber el precio,
tal vez le digan que puede
ofrecer su fe y su vida
y escuchar atentamente
las lecturas de la Biblia
por si algo le comprometen.
Pero si aún duda, pues piensa
que ha de pagar lo que debe,
comprenda que Dios le ama
y cualquiera que celebre
ese amor, dándole gracias,
responde a lo que Dios quiere.
Y para pagar su ofrenda
tenga siempre esto presente:
la misa, igual que el cariño,
ni se compra ni se vende.

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