El tabor de los esposos

ParejaEstoy pensando si también los esposos no necesitarán de tiempo en tiempo subirse a una montaña, que puede ser una roca mirando al mar o puede ser la naturaleza de un bosque.
Porque también los esposos tienen el peligro de lo cotidiano, de lo ordinario, de “siempre lo mismo”, y se olvidan que en sus vidas hay flores que nunca ocuparán un centro de mesa, pero que están ahí.
Porque también los esposos necesitan de tiempo en tiempo transfigurarse. Dejar que afloren esos sentimientos secretos que muchas veces no se atreven a compartir.
Porque también los esposos necesitan de tiempo en tiempo transfigurarse y volver a mirarse y a verse por dentro.
Porque también los esposos necesitan apartarse, hasta de los mismos hijos, y dedicarse a sí mismos ese momento de quedarse a solas mirándose el uno al otro, tal vez sin decirse palabra, pero donde los corazones vuelven a fundirse en silencio en un mismo amor.
Porque también los esposos necesitan de tiempo en tiempo decirse que se aman, expresar sus sentimientos, tantas veces callados en el fondo del alma porque la vida los distrae demasiado y no tienen cuándo decírselos.
Porque también los esposos necesitan de ese aire fresco de la montaña donde los nervios se relajan y el espíritu se esponja.
Porque también los esposos necesitan transfigurarse el uno ante el otro y los dos fundidos en un solo grito exclamar: “Cariño, qué bien estamos aquí”, aunque luego tengan que bajar también ellos de su montaña a seguir peleando con los hijos y con la vida.
¿Cuánto tiempo hace que no sabes lo que siente ella por dentro?
¿Cuánto tiempo hace que no sabes los sentimientos que él lleva dentro?
Os habéis visto muchas veces vuestros cuerpos, pero cuánto tiempo hace que no os veis por dentro.

Quisiera verte por dentro

Muchos quisieran verte al desnudo para contemplar tu cuerpo.
Yo quisiera verte por dentro para contemplar tu corazón.
Muchos quisieran ver tu cuerpo entero.
Yo quisiera ver entero tu corazón.
Ver tu cuerpo es posible que tenga ya poco de novedad.
Pero ver tu corazón es posible nos dé aún muchas sorpresas.
Quisiera ver cómo late tu corazón de amor.
Quisiera sentir tus propios sentimientos.
Quisiera compartir contigo tus penas.
Quisiera compartir contigo tus alegrías.
Quisiera ser testigo de tus sueños.
Quisiera ser testigo de tus esperanzas.
Quisiera ser testigo de cómo sientes ahí dentro a Dios.
Quisiera ser testigo de cómo hablas cada día con El.
Quisiera ser testigo de tu amor de esposo.
Quisiera ser testigo de tu amor de esposa.
Quisiera ser testigo de tu amor de padre.
Quisiera ser testigo de tu amor de hijo.
Quisiera ser testigo de tu amor de hermano.
Quisiera ser testigo de tu corazón cuando comulgas.
Quisiera ser testigo de tu corazón cuando perdonas.
Quisiera ser testigo de tus vacíos y desencantos.
Quisiera ser testigo de cuando tu corazón sonríe.
Quisiera ser testigo de cuando tu corazón llora.
Quisiera verte por dentro, ahí donde estás tú mismo.
Quisiera verte por dentro, ahí donde estás tú lleno de Dios y lleno de todos tus hermanos.

Estoy seguro que me sentaría al borde del camino de tu vida y me dedicaría a contemplar el variado jardín de tu corazón donde florecen las rosas y las florecillas pequeñas. ¿Crees que habrá mejor espectáculo?

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