Fotografía de Dios

Fotografía de Dios¿Cuántas veces te asomas cada día al espejo para ver si tu cara necesita de alguna pequeña restauración? ¿Cuántas veces tratas de restaurar el rostro de Dios impreso en ti por el Bautismo?

¿Nunca te han dicho que te pareces muchísimo a tu padre o a tu madre? ¿Alguien te dijo alguna vez cuánto te pareces a tu Padre Dios? Sin embargo, eres: por creación, su “imagen y semejanza”, y por el Bautismo, “su hijo amado”.

Jesús dijo en una ocasión: “quien me ve a mí, ve al Padre”. Y quien te ve a ti, ¿a quién ve realmente? Eres la única fotografía que el hombre puede tener de Dios. ¿Eres un rostro de Dios en blanco y negro o eres el rostro de Dios en colores?

Cuando a tu hijo le dices que Dios es Padre, ¿sabes en qué piensa? En ti, su padre. ¿Revela tu paternidad el verdadero rostro humano de la paternidad divina de Dios? Tu paternidad puede ser un camino o un estorbo para que tus hijos descubran el rostro de Dios Padre.

Si a tu rostro se le apega el polvo de los caminos, a tu alma se le apega el polvo de tus debilidades, fragilidades y caídas. El polvo te lo quitas lavándote y el pecado te lo puedes quitar confesándote. ¿Valoras la confesión como al agua que lava cada día tu cara?

Dios Padre te regaló a su propio Hijo para que te abriera los caminos de la vida. ¿Tendrás tú la generosidad de regalarle a Dios alguno de tus hijos para que ayuden a caminar a los demás?

Cuando mueras no habrás muerto del todo porque ahí quedan tus hijos como otros recuerdos tuyos que seguirán hablando de ti, como Jesús hablaba de su Padre.

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