Gracias, Tomás

Tomás 3Tomás, gracias

¿Quién no ha echado su piedrecita contra Tomás? No. Yo no le eximo de cierta responsabilidad, pero tampoco dejo de reconocer la lección que nos da.

Los fallos de Tomás. Por una parte él quiere tocar para creer, pero no cree a quienes antes que él vieron y tocaron. Porque, al fin y al cabo, la fe se transmite y se vive en la comunidad. Y es en la comunidad donde mejor se expresa el Resucitado. Eso Tomás no lo acepta, para él la experiencia tiene que ser personal. Tampoco va tan desviado. Sin experiencia personal no hay verdadera fe, pero es una experiencia que se da en la comunidad.

De ahí que no basta que uno crea. Es la Iglesia el “sacramento de la fe”. Es la Iglesia “la luz de las gentes”. Tenemos que alumbrar. Tomás no estaba cuando se apareció Jesús, cuando se lo cuentan él no se da por enterado. “Si no veo no creo.” Se apareció a los ocho días y esta vez “estaba Tomás con ellos”. Es ahí donde Jesús se le muestra y se le da a conocer. Se necesita la experiencia personal, pero una experiencia que se da en la comunidad y desde la comunidad.

Cultivamos mucho la atención personal y no me parece mal, pero es preciso cultivar más la experiencia pascual de la comunidad. Esto es lo que nos suele costar. No entendemos que tengamos que ir el domingo a Misa cuando puedo ir personalmente durante la semana. Claro que puedes, pero a tu Misa de la semana le falta algo fundamental, le faltan los otros, le falta la comunidad. Esa es la importancia de la obligación de encontrarnos todos los domingos.

Tenemos que rezar solos, pero la oración en comunidad tiene mucho más sabor a Pascua. Tenemos que leer la Palabra de Dios a solas, pero leída en comunidad tiene otro sabor a Pascua. La comunidad tiene mucho de pascual. La Pascua tiene mucho de comunidad. Las apariciones nos lo dicen claramente, casi todas son comunitarias. Por eso la experiencia pascual de Jesús Resucitado tiene mucho de comunidad. Necesitamos valorar más la comunidad. No nos reunimos para que la misa sea más solemne. Nos reunimos porque “en medio de vosotros estoy yo”.

QUERÍA METER MIS DEDOS…

Quería meter mis dedos
en tus llagas y toqué las heridas del que sufre.
en tus llagas y terminé tocando las manos vacías del pobre.

Quería meter mis dedos en tus llagas,
y terminamos los dos dándonos un apretón de manos.
Quería meter mis dedos en tus llagas,
y las encontré duras y encallecidas.
Quería meter mis dedos en tus llagas,
y sentí que me dolían las mías.

Quería meter mi mano en tu costado,
y me encontré con muchos corazones que sufren.
Quería meter mi mano en tu costado,
y me encontré con muchos corazones solitarios.
Quería meter mi mano en tu costado,
y me encontré con muchos corazones decepcionados.
Quería meter mi mano en tu costado,
y me encontré con muchos corazones heridos.

Quería meter mi mano en tu costado,
y acaricié el corazón de un anciano.
Quería meter mi mano en tu costado,
y me encontré con un niño que lloraba.
Quería meter mi mano en tu costado,
y encontré un corazón vacío.
Quería meter mi mano en tu costado,
Y me encontré con un corazón que latía de amor.

Y ahora que miro estas mis manos,
descubro en ellas el dolor de las tuyas.
Y ahora que miro mis manos,
siento latir tu corazón en ellas.

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