Humor litúrgico

Eucaristía 6Un poco de humor litúrgico:

Existen con frecuencia en nuestras parroquias unas enfermedades litúrgicas muy curiosas:
La afasia litúrgica. Es un súbito bloqueo de los órganos vocales durante los cantos, al final de las oraciones y a la hora de contestar “amén” al recibir la comunión. Suele notarse por el silencio casi completo o por una voz muy delgada y de tono incierto. Es un mal que ataca más a los hombres que a las mujeres. Suele curarse en seguida en el momento en que se toma un café o una cerveza en el bar de la esquina más cercana a la parroquia.
El delantero-fobia. Es un miedo irremediable a los primeros bancos de la Iglesia. Se puede llamar también “humildad-litúrgica”. El que padece este mal suele tener un ataque apenas entra en la iglesia, y se deja caer preocupado en uno de los bancos más cercanos a la puerta. Es una enfermedad útil para casos de incendio o de evacuación precipitada del local. También sirve para evitar los reproches de Jesús a los fariseos soberbios y merecer sus alabanzas a los publicanos humildes.
La doble corriente auricular. Es un enfermedad que se debe a la apertura simultánea de ambos conductos auriculares, que permite que el sonido que entra por uno salga libremente por el otro, sin pasar por el cerebro ni el corazón, y mucho menos por las manos o por la vida. Los síntomas se vuelven agudos cuando las ondas van cargadas de algún aviso, reconvención o instrucción comprometida, tanto en las lecturas como en la homilía.

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