¿Jugamos a la pelota?

ancianos 3Queridos ancianos:

Lo vi en Televisión. Un niño jugaba con la pelota en el parque, pero como estaba solo se cansaba mucho corriendo detrás de la pelota, además no tenía nadie con quien compartir. Al rato llegó otro niño más o menos de la misma edad, pero tenía una muleta porque le faltaba una pierna. Al verlo el niño de la pelota se alegró pensando que ya tenía alguien con quién jugar, mas al verle sin una pierna se llevó una desilusión. El amiguito recién llegado estuvo un rato mirándole. Percibió enseguida el problema y le dice: “¿Me permites jugar contigo?” Entre sorprendido y feliz, le dijo: “Sí” Después de un rato corriendo tras la pelota, le pregunta: “¿Y por qué has querido jugar conmigo si sabías que con una pierna y una muleta no me podías ganar? Yo no jugaba contigo para ganar, sino para que tú pudieras divertirte mejor.”

Hay quienes juegan a ganar, otros juegan para divertirse, y no falta quien juega para que tú puedas jugar y divertirte más.

Es posible que quien más se divierte sea quien juega para que tú disfrutes más y, para esto, hasta los cojos y con una muleta pueden servir y disfrutar.

Nosotros, como el niño de la pelota, lo primero que hacemos es fijarnos en las limitaciones de los demás, pero cuando en el corazón arde la llama del amor, de la comprensión y de la solidaridad hasta se puede jugar a pelota con una sola pierna.

La gente, lo primero que suele descubrir en los ancianos son precisamente sus limitaciones. ¿Por qué no aprenderemos a ver sus posibilidades? Al fin y al cabo, los ancianos pueden hacer muchas más cosas que las que nosotros mismos nos imaginamos. Es cuestión de un poco de sensibilidad. Es cuestión de un poco de sentido del humor. Ciertamente ver correr a un niño sin una pierna y con una muleta, tras una pelota, no es lo más deportivo que podamos ver, pero, sin embargo, fue motivo para que el otro niño no se sintiese solo.

¡Si supiésemos descubrir las posibilidades que aún quedan en nuestras vidas por encima de los años y de las arrugas! Se puede disfrutar la vida haciendo de saltimbanqui o corriendo detrás de una pelota. Se puede disfrutar de la vida haciendo muchas tonterías, que divierten y alegran.

¿Podíamos echar una mirada en torno nuestro y ver cuántas cosas simpáticas no podrían hacer los ancianos que nos rodean? No sólo se divertirían ellos, posiblemente lo pasaríamos mejor nosotros mismos.

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