La ayuda espiritual

Enfermo 2Queridos hermanos enfermos y ancianos:

Hay cosas que no se curan ni con sicologías ni tampoco con pastillas de la farmacia. La enfermedad no sólo afecta al cuerpo también afecta al espíritu. Hay un aforismo muy antiguo de que “mens sana in corpore sano”: Mente sana en un cuerpo sano, porque cuando el cuerpo está mal, de ordinario el mundo de nuestros sentimientos también se resquebraja. No es fácil sonreír cuando te duele todo.

Por eso, junto a vuestras medicinas también necesitáis la ayuda espiritual. Creo que ya han pasado aquellos tiempos en los que la visita del sacerdote al enfermo era como un presagio de muerte. Y vosotros lo sabéis. El sacerdote no va a anunciaros la muerte. El sacerdote quiere llevaros un consuelo a vuestro espíritu, una palabra de aliento de serenidad y de paz.

Y vosotros, así como tenéis derecho a que os presten el servicio de los médicos, también tenéis derecho a que os brinden los servicios espirituales del sacerdote o de alguien que en su nombre os pueda visitar.

No. El sacerdote no es el hombre de las malas noticias. Al contrario, personalmente no me siento esa ave de mal agüero, sino el portador de buenas noticias, el portador de la esperanza. Incluso ya hemos cambiado esa terminología ciertamente un tanto trágica de “llevar los últimos sacramentos”, ahora hablamos de “la unción de los enfermos”. De ella os hablaré en otro momento.

Vosotros debéis reclamar de vuestros familiares y de la Iglesia que os faciliten la visita del sacerdote. La visita de los agentes de la pastoral de la salud que ahora abundan felizmente en las Parroquias.

El simple hecho de reclamar su presencia ya es una manera de sobreponeros anímicamente a vuestra enfermedad y es una manera de abriros también a la esperanza. Si los demás se hacen “los que no oyen”, vosotros gritad más. La Iglesia a través del sacerdote también tiene algo que decir en vuestro mundo del dolor y del sufrimiento. Reclamadlo. Exigidlo. Pedidlo.

Bueno, amigos enfermos, aunque no sea sino a través de esta página, de alguna manera ya me siento presente en vuestra vida. Consideradme uno de vuestros amigos y mis palabras consideradlas como las palabras de un amigo.

Será un hasta luego, porque vuelvo.

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Un pensamiento sobre “La ayuda espiritual”

  1. Deseo felicitarlo, por toda la ayuda que proporciona en esta página, deseo que Dios lo siga bendiciendo en este ministerio que esta realizando de evangelizar por medio de está pagina.
    Me gusta mucho la música que compone y realmente siento al escucharla que proviene de ese espíritu de alabanza que tanto hace falta en este tiempo en nuestra iglesia, en el cual la música de otros hermanos a influencia mucho a nuestros coros en las celebraciones, sobre todo en la liturgia

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