La hora undécima

enfermo-13Queridos amigos enfermos:

Yo no sé si vosotros sois de la primera o de la última hora. Cada uno tenemos nuestra propia hora para llegar a Dios. Unos llegan de niños, otros de mayores, y otros llegan ya al atardecer.

El tiempo creo que es lo de menos. Lo importante no es a qué hora llegamos sino si llegamos. San Pablo decía que no le importaba tanto si llegaría al final de la meta, que lo que interesaba es correr en la pista. Pues aquí digamos que lo importante no es el cuándo sino el hecho mismo de llegar.

Algunos, me han manifestado que les parecía una falta de sinceridad el haber pasado la vida lejos de Dios y que “ahora cuando ya no quedan sino los huesos, entregárselos a Él.” Creo que si alguno piensa de este modo no piensa bien.
¿Quién te ha dicho que a ti ya solo te quedan los huesos?
Ya sé que estás flaco, pero en ti son muchas las cosas que aún quedan ahí dentro.
Ahí está tu corazón. Ahí está tu espíritu. Ahí está tu alma.
Ni el corazón ni el espíritu ni el alma tienen huesos y todos ellos siempre están disponibles para el encuentro con Él y el abrazo con Él.

¿Recuerdas al ladrón de la cruz? También él se pasó la vida haciendo de las suyas, pero ahí mismo, cuando estaban para bajarle el telón, él pudo abrir los ojos y el corazón: “Señor, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.” Y la respuesta de Dios no se hizo esperar. No le dijo: Bueno, ahora espera. Para eso has esperado tanto. No vengas ahora con prisas, ya que no las tuviste durante toda tu vida. Por el contrario, Jesús le respondió: “hoy mismo estarás conmigo. Iremos juntos. Ni yo iré solo ni tú tampoco, sino los dos cogidos de la mano.”

Por eso, amigos enfermos, no os preocupe si lleváis muchos años lejos de Dios. Puede que vosotros anduvierais lejos, pero Dios siempre ha andado cerca de vosotros. Sencillamente esperando el momento más oportuno. Y si vuestro momento es ahora que ya estás a punto de dejarlo todo, no importa, porque, además, lo importante es llegar.

Por eso, no tengáis miedo a confesar que toda la vida anduvisteis lejos. No importa. Lo que importa es el hoy, lo que importa es este momento. Todos morimos en un momento, pero también todos podemos revivir en un momento. La gracia no necesita tiempo. Le basta un instante. Este, por ejemplo.

Este puede ser el momento más maravilloso de vuestra vida, puede ser el momento más grande y estupendo, el que decide todo vuestro pasado, el que alumbra todo lo que queda atrás.

Bueno, amigos, muchos han encontrado la verdad y a Dios al atardecer. ¿Por qué no vosotros?

A todos un gran abrazo y mi bendición.

Vuestro amigo de siempre

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Un pensamiento sobre “La hora undécima”

  1. Mi querido Juan Manuel;
    Mi nombre de pila es Manuel, me dicen Manolo. Creo que siento ese ” algo ” al empezar al leerte tu columna.Para Dios nuestro Padre, es su corazon, un cajon de sastre, en el cual hay de todo par que tè dè todo” para hacerte feliz desde el momeno que el quiera.
    Perdona sì en un momento te he aburrido, pero no dejes de escribirme.
    Un arbrazo y que Dios te Bendiga.

    Manolo.

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