La suerte de tener una estrella

Señor Jesús, cada vez me doy más cuenta de la importancia de tener a una persona amiga que te aconseja, te orienta, te corrige, te saca de una duda, te anima, etc… Esa persona es un tesoro. Es como una estrella en el camino, un faro que ayuda a ubicarte, una señal en un cruce de caminos…

¿Qué hubiera sido de los Magos sin la estrella? ¿Hubieran emprendido y continuado el camino hacia Belén? Lo dudo mucho. Para ellos fue la llave del éxito, se sintieron animados y felices de poder encontrarse contigo… Ese era el objetivo: llegar hasta ti como “embajadores” de los pueblos lejanos… ¡gracias a una estrella!

Hablando de mí ¡qué bueno poder encontrarte y recibir tus rayos de luz en mi vida, a veces tan gris y oscura! ¡Qué gozada sentir tus ojos en mis ojos y tus manos chiquitas en mis palmas adultas y curtidas! Al disfrutar de esta experiencia contigo, me vienen a la mente tantos hombres y mujeres que no han tenido la suerte de una “estrella” que les dirigiera hacia ti… hombres y mujeres perdidos y confusos en busca de una palabra amiga y orientadora, de un consejo oportuno, de una mirada amable, de un gesto acogedor y cálido.

También, Jesús, me siento incómodo porque no siempre he sabido ser estrella, luz y modelo para cuantos me rodean y que tienen todo el derecho a esperar más de mí. Me ha faltado el coraje y valor para dar el primer paso, para demostrar que la fe tiene que ser actuante y no para recluirse cobardemente tras el telón del orgullo, la cobardía o el temor… No he sabido ser ese faro que orienta, esa mano que acaricia, esa palabra que reconforta… Mucha fachada, frases bonitas para salir del paso, pero en el fondo poca sinceridad y coherencia.

Te doy gracias, Jesús, por todas aquellas personas que a lo largo de mi vida han sido para mí verdaderas estrellas de bondad, de un buen consejo, de una delicada corrección, de ánimo en momentos de crisis y cansancio… Es así cómo se facilita el camino hacia ti. Es así cómo los caminos de la vida se tornan fiesta, abrazo y encuentro… ¡Gracias por todas esas estrellas… y ayúdame a mí a serlo para los demás!

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Un pensamiento sobre “La suerte de tener una estrella”

  1. Excelente escrito, como todos los publicados. Soy una cristiana en proceso de autoaprendizaje y me he nutrido mucho de todo el contenido de su blog, el cual voy degustando poco a poco. Mil gracias y Dios le bendiga..

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