La terapia de la sonrisa

sonrisa 3Las medicinas son realmente caras en todas partes, pero cada uno de nosotros lleva dentro una medicina, muy eficaz, sin efectos secundarios y, por lo demás, sumamente barata. Ah, no necesita de receta médica, la dosis es libre y se llama “la sonrisa”.
Cuando te levantes, mírate al espejo, contémplate a gusto y regálate una sonrisa. Tu primer regalo del día.
Cuando sientas que las preocupaciones invaden tu corazón, vuelve a sonreír.
Cuando sientas que la tristeza va nublando tu espíritu, otra sonrisita.
Cuando sientas que los nervios se te ponen de punta, detente, y sonríe.
Cuando sientas que los demás te presionan y ya no aguantas, no te precipites, regálales una sonrisa.
Cuando sientas que vas perdiendo el humor, cuidado, no te envenenes, ¿no podías sonreír?
Cuando sientas que el cansancio y la fatiga te va apagando, una sonrisa hace mucho bien.
Cuando sientas que los demás te ponen mala cara, no pongas la tuya cuadrada, tu sonrisa les hará cambiar la de ellos.
¿Qué te parece un poco tonto todo esto? Lo es, pero es eficaz.
La sonrisa nos alivia.
La sonrisa nos hace tomar aliento.
La sonrisa suaviza nuestros rostros.
La sonrisa alegra el alma.
La sonrisa despierta el espíritu.
Luego, es tan barata. La pueden aprender hasta los niños. Vale para todos. Aprende a sonreír y enseña a los demás a hacerlo, pero enséñales con tu propia sonrisa. A sonreír se aprende sonriendo. Y cuando te acostumbres, verás que tu rostro tendrá más luz, será más expresivo y los demás te mirarán diferente.

EL DON DE LA ALEGRÍA

Señor:
Concédeme el don de la alegría.
La alegría de las flores,
que sonríen sin hacer ruido,
que alegran el jardín sin decir nada.
La alegría de las flores,
que perfuman calladas el ambiente,
que se dejan cortar sin quejarse.
La alegría de las flores,
que se mueren sin lamentarse.
Te pido la alegría,
de sentirme a gusto conmigo mismo.
La alegría de hacer felices a los otros.
La alegría de que los demás,
se sientan a gusto a mi lado.
La alegría de estar siempre alegre.
La alegría de sonreírte a Ti,
pase lo que pase en mi vida.
Porque Tú eres “mi música, Señor”.

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