Las bienaventuranzas

Bienaventuranzas 2LAS BIENAVENTURANZAS, UN CAMBIO DIFÍCIL

Jesús comienza su Evangelio no queriendo complicarnos la vida, sino en cómo hacerla feliz. Al fin y al cabo, el Evangelio no es para amargarnos ni hacernos sufrir sino para hacernos felices.
Mucho tendremos que cambiar para encontrar la felicidad en las bienaventuranzas de Jesús porque mucho hay que cambiar para decir que somos felices careciendo de muchas cosas que todo el mundo ansía.
Mucho tendremos que cambiar para sentir que somos felices en la medida en que nosotros mismos lloramos para secar las lágrimas de los demás.
Mucho tendremos que cambiar para decidirnos a sufrir para que otros no sufran.
Mucho tendremos que cambiar para experimentar alguna vez un poco de hambre para que los hambrientos puedan comer y saciarse.
Porque mucho tendremos que cambiar para que en vez de sentirnos jueces que condenan a los demás hagamos opción por ser misericordiosos y comprensivos con los demás.
Porque mucho tendremos que cambiar para vivir con un corazón limpio sin esas telarañas de la mentira, el engaño, el resentimiento y la falta de perdón.
Porque mucho tendremos que cambiar para que en vez de no complicarnos la vida, nos decidamos a luchar para que en el mundo reine la paz.
Porque mucho tendremos que cambiar para comprometernos con la justicia hasta ser perseguidos y marginados por los demás.
Porque, no me digan ustedes, que tendremos que cambiar un montón para sentirnos felices y dichosos debido a que nos persiguen por la causa del Evangelio e incluso lleguen a calumniarnos desacreditándonos ante todo el mundo.
Como ven el camino de las bienaventuranzas, las del Evangelio, se parecen muy poco a las nuestras. Suponen un cambio total de valores, de horizontes en la vida y de actitudes en la vida.

BIENAVENTURANZAS, LAS NUESTRAS

Claro, porque están las bienaventuranzas que Jesús nos propone y están las bienaventuranzas que nos proponemos nosotros, que si las comparamos no coinciden en nada.
¿Qué es para nosotros se felices, dichosos, bienaventurados?
Tener todo lo que ansía nuestro corazón.
Tener todo lo que nos roba el corazón en los escaparates.
Tener un buen trabajo que nos dé categoría.
Tener un buen sueldo que nos dé una vida holgada y placentera.
Tener un coche último modelo.
Tener una cuenta bancaria que nos asegure una vida placentera.
Tener una buena reputación que nos haga distintos en la sociedad.
Tener una buena casa y en un buen lugar.
Tener una buena casa en una buena playa para el verano.
Tener triunfos en la vida que nos den personalidad.
Bueno, Jesús propuso ocho, yo me he pasado y no creo las haya citado todas.
¿Realmente todo esto nos hace de verdad felices?
Cierto que todas esas cosas nos dan ciertas satisfacciones, pero ¿felices?
De lo que estoy seguro es que responden muy poco a las bienaventuranzas de Jesús.
Todo depende en qué ciframos nosotros nuestra felicidad.
En todo caso, será una felicidad que nos viene de afuera y que no nace de dentro.
Por tanto, una felicidad que estará siempre pendiente de cómo vayan las cosas porque qué sucederá el día que venga una crisis y se devalúe todo lo que tenemos.

¿QUIERES SER FELIZ?

Tienes muchos caminos, y de ti depende elegir.
Ser feliz haciendo felices a los demás.
Porque hay quienes buscan la felicidad viendo cómo amargan a los demás.
Ser feliz haciendo sonreír a los demás.
Porque hay quienes son felices cuando ponen serios a los demás.
Ser feliz haciendo sentirse a gusto a los demás.
Porque hay quienes son felices amargando a los demás.
Ser feliz poniendo canciones en el corazón de los demás.
Porque hay quienes son felices llenando de tristeza el corazón de los demás.
Ser feliz sembrando alegría en el corazón de los demás.
Porque hay quienes son felices viendo tristes a los demás.
Ser felices porque ven triunfar a los demás.
Porque hay quienes son felices viendo fracasar a los otros.
Ser felices porque ven que los de abajo comienzan a subir.
Porque hay quienes son felices viendo cómo rebajar a los demás.
Ser felices porque los demás tienen éxito.
Porque hay quienes son felices viendo fracasar a los otros.
Ser felices porque los otros son admirados y apreciados por todos.
Porque hay quienes son felices viendo cómo pierden fama y estima los demás.
Ya ves, los caminos son bien diferentes.
¿Qué exagero las cosas? Ojalá tuvieses razón
porque me sentiría feliz de haberme equivocado.

email
It's only fair to share...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Print this pageShare on LinkedInEmail this to someone

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *