Llegar al final del camino

Los peregrinos de Santiago de Compostela cuando llegan cerca de Santiago y desde el Monte del Gozo pueden contemplar la silueta de las torres de la Catedral y parte de la ciudad, por eso le llaman el “Monte del Gozo”. Después de tan largas caminatas, por fin podían contemplar la meta.

El quinto domingo de Cuaresma es como una especie de Monte del Gozo desde el que podemos contemplar las primeras luces de la Pascua y de la vida. Todavía no es el final, pero se le ve. El quinto domingo no es el final del camino cuaresmal, pero desde él ya se vislumbran las sombras de la muerte y las luces del amanecer pascual.

Lo importante es preguntarnos si hemos llegado de verdad a este Monte del Gozo o, sencillamente, nos hemos quedado en el camino cansado, fatigados o, simplemente, indiferentes. ¿Ha sido la Pascua nuestra verdadera meta? ¿Ha sido la Pascua nuestro verdadero horizonte?

Es preciso mirar de dónde partíamos, de qué esclavitudes partíamos, y preguntarnos ahora de cuántas esclavitudes hemos salido. ¿Llegaremos a la Pascua tan esclavos como cuando partíamos el primer domingo? ¿Seguiremos todavía en el Egipto de nuestras esclavitudes y estaremos ya disfrutando del gozo de nuestra libertad? ¿Cuántas libertades tienes hoy que no tenías al comienzo? El próximo Domingo ya comienza la Gran Semana. ¿Será la semana de nuestra Pascua? Nadie puede andar el camino de nadie. Nadie puede hacerse libre por otro. Cada uno es autor de su propia historia. No es cuestión de que el calendario haya avanzado, es cuestión de que nosotros hayamos salido y estemos ya a punto de llegar.

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2 pensamientos sobre “Llegar al final del camino”

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