Los ancianos sólo se ven mirando hacia arriba

Mirando hacia arribaQueridos ancianos:

Hace uno o dos años, en los meses de julio y agosto, una artista alemana hizo una exposición muy curiosa en Bogotá. En las paredes de los edificios, a una altura prudencial, clavó unas sillas. En cada silla estaba sentada una persona de la tercera edad. Cada uno hacía algo. Uno leía el periódico, otro tomaba un café, este hablaba por teléfono, el otro tomaba una Coca Cola, mientras otros escuchaban radio. Incluso no faltó alguien que manejase su ordenador portátil.

La gente que pasaba no entendía nada de aquel espectáculo. Todos se quedaban un rato mirando hacia arriba. Por fin habló la artista: “Hemos hecho esta exposición para que la gente tenga que mirar hacia arriba y pueda darse cuenta de que los mayores también existen y también viven y hasta hacen cosas.”

Con frecuencia es preciso salir del ambiente normal para que los demás se den cuenta de que existimos. Si uno se queda tranquilo y no llama la atención, nadie le mira ni nadie se da cuenta de que existe. Pasamos a su lado sin darnos cuenta de que vive. Diera la impresión de que para ver a la gente necesitamos mirar hacia arriba, porque si la miramos a nuestro lado como que no la percibimos.

Cuando uno deja de llamar la atención comienza a morir. Vivimos en los demás en tanto merecemos su atención y les obligamos a levantar la cabeza.

La atención que prestamos a los demás es la manera que tenemos para hacerlos revivir, sentir que son alguien y darnos cuenta de que sus vidas aún son importantes.

Oscar Wilde escribe: “Nosotros matamos lo que amamos.”
Los matamos cuando dejamos de admirarlos.
Los matamos cuando dejamos de hacerles sentir que son importantes para nosotros.
Los matamos con nuestros silencios.
Los matamos con nuestras palabras hirientes.
Los matamos cuando dejamos de mirarles.

¿Cuánto tiempo llevamos que no miramos a nuestros ancianos en casa?
¿Cuánto tiempo hace que no les dirigimos una palabra de admiración?
¿Cuánto tiempo hace que en vez de verlos sentados en su hamaca los vemos levantados y elevados en las paredes?

No matemos lo que amamos.
Lo que amamos necesita vivir porque sin ellos tampoco nosotros vivimos de verdad.
¿Alguien puede decir que vive si no ama a alguien?
No vive de verdad quien no es amado, pero tampoco vive el que no ama.

email
It's only fair to share...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Print this pageShare on LinkedInEmail this to someone

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *