Los cristales de la ventana

CristalesUn matrimonio se fue a vivir a un barrio muy tranquilo. La primera mañana que pasaban en la casa, mientras tomaban café, la mujer reparó, a través de la ventana, en una vecina que tendía las sábanas en el tendedero y comentó con su marido: – ¡Qué sábanas más sucias está tendiendo! El marido observó en silencio.
Unos días más tarde, de nuevo, durante el café de la mañana, la vecina estaba tendiendo sábanas, y la mujer comentó con el marido: – ¡Nuestra vecina sigue tendiendo sábanas sucias!
Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso apenas veía a la vecina tendiendo ropa.
Después de algún tiempo, la mujer se sorprendió al ver que la vecina tendía las sábanas muy blancas.
El marido respondió con calma: Ayer me levanté pronto y limpié los cristales de la ventana de nuestra casa. No eran las sábanas de la vecina lo que estaba sucio, sino los cristales de nuestra ventana.

Todo depende de los cristales por los que miremos los hechos. Antes de criticar, observemos nuestros propios defectos y límites. Miremos ante todo a nuestra propia casa, hacia dentro de nosotros mismos. Sólo así podremos tener una idea del valor real de nuestros amigos. Lavemos los cristales de nuestro corazón.

Para reflexionar:
. Después de habar leído esta historia, ¿has sentido el deseo de no juzgar a los otros?
. No busques defectos, sino cualidades y soluciones.

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