Los gestos: un examen singular

abrazoEstamos en un momento álgido de la cultura de la imagen a todos los niveles. Vamos a aprovechar este clima para revisar personalmente nuestros gestos.

Muchas veces nos hemos examinado de nuestras palabras. ¿Cómo han sido a lo largo de nuestra jornada? ¿Amables, pacificadoras, caritativas … o ásperas, displicentes, altaneras … ? y, si somos sinceros, siempre tenemos de qué arrepentimos.

Otras veces nuestro examen recae sobre las obras que realizamos o sobre aquellas que, debiendo hacerlas, las hemos omitido.

Hoy, nuestra revisión va a centrarse en nuestros gestos, porque ellos encierran una capacidad evangelizadora que no podemos descuidar.

¿Qué son los gestos? El diccionario los define como «los movimientos del rostro o de las manos con los que se expresan los distintos estados de ánimo».

A lo largo de la vida tenemos experiencias incontables de gestos de otras personas, que nos han afectado positiva o negativamente.

Recordemos algunos de nuestra infancia: la sonrisa amable de nuestras madres, una caricia en un momento difícil, un beso de felicitación ante una buena nota en nuestros estudios, su mirada llena de ternura y complacencia, el abrazo estrechándonos contra su corazón al regreso de un viaje o de una excursión, el amor sacrificado velando nuestras noches de fiebre …

Recordemos también otra clase de gestos de alerta ante un peligro, de recriminación, de pena ante algo que habíamos hecho mal, de sorpresa contenida ante una reacción nuestra inesperada, etc.

Os invito, hoy, a evocar gestos de ayuda, de estímulo, de comprensión, de aliento, que hemos recibido a lo largo de nuestra vida por parte de nuestra familia, de nuestros amigos, de tantas personas que se han cruzado con nosotros durante años… y me pregunto, a la vez que os pregunto: ¿Los hemos agradecido, o hemos sido indiferentes a ese caudal de amor que llevan dentro los gestos recibidos?

Vamos a examinar cómo son nuestros gestos con los que, a diario, debemos regalar a los demás. Porque ellos refuerzan nuestra identidad profunda.

Gestos de cercanía, de interés. Gestos de cortesía, de comprensión, de perdón. Gestos de compartir nuestro tiempo, nuestro dinero, nuestro saber. Gestos de alegría, de felicitación ante un éxito, otros gestos de acogida cordial, de servicios pequeños concretos, que hacen felices a los demás. Gestos de esperanza, de paz …

Nos quedamos hoy citados en este examen singular de nuestros gestos para erradicar aquellos que hieren o apenan y para ofrecer a todos algunos gestos que contribuyan a su gozo.

Al final del día, agradezcamos a Dios gestos concretos, que con su ayuda hemos podido regalar a las personas que se han cruzado en nuestro camino.

¡Ánimo! Entremos con valentía en este examen de los gestos cotidianos. ¿Qué nota alcanzaremos?

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