Menú de Nochebuena

Sé que los especialistas en cocina te ofrecerán muchos tipos de menús. Unos más caros, otros más económicos. También yo te ofrezco el mío, pues algo sé de las Navidades.

De entrada: Mucha armonía entre todos en la familia. Recomendamos no condimentar nuestra cena con palabras hirientes, con gestos que molestan o con caras de enfado y menos con silencios que revelan tu fastidio.

Primer plato: Una buena dosis de amor, de comprensión y de armonía entre todos.

Segundo plato: Una buena dosis de fe. Que no celebramos un cumpleaños sino el Nacimiento del Hijo de Dios entre nosotros. Si falta Él en casa no tenemos nada que celebrar.

Como vino: La alegría de saber que Dios está en medio de nosotros y escuchar sus lloriqueos en el pesebre. Para ello, no hagáis un pesebre demasiado bonito. Hacedlo real. Unas pajas y un crío desnudo, aunque con una sonrisa en los labios al contemplar vuestro rostro.

Como postre: Unos corazones llenos de paz, de armonía y de solidaridad. El mejor postre pudiera ser regalar a alguien algo para que esa noche pueda también celebrarla con algo especial.

Como ambiente: Alegría sí, pero que sea la alegría de vuestra fe. La alegría de saber que Dios se ha encarnado y se ha rebajado a ser uno como nosotros. Además, la alegría de unos esposos que se aman, de unos hijos que se sienten amados y que saben amar a sus padres.

Como condimento: Un gesto de solidaridad con los que la Nochebuena no pasa de ser una noche como las demás porque en casa no hay nada con qué celebrar. Mejor todavía si esa noche invitas a alguien necesitado a compartir la mesa con tu familia.

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