Muchachos, ¿tenéis pescado?

Jesús resucitado 2Desde la orilla Jesús grita a los discípulos que están pescando y les hace una pregunta: “¿Tenéis pescado? La respuesta es tajante: “No.” Jesús les dice: “Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.”

Bueno, no creo que aquí Jesús se declare de derechas ni de izquierdas, sencillamente apunta a algo más serio. El problema está dónde echar las redes. Para ello hay que conocer bien el mar y el movimiento de los peces. Para evangelizar hay que conocer la realidad del mundo, de la historia y de los hombres.

A veces me temo que a nosotros nos suceda algo parecido a los discípulos, queremos pescar en las Iglesias vacías. Mientras tanto, la gente anda por la calle. Las Iglesias pueden estar vacías y los campos de fútbol llenos a rebosar, pero quién se atreve a proclamar el Evangelio en un campo de fútbol.
La Iglesia puede estar vacía y los restaurantes llenos y a veces hay que esperar turno, pero quién se atreve a anunciar el Evangelio en un restaurante.
La Iglesia puede estar vacía y las playas están a abarrotadas de gente, pero alguien se atreve a proclamar el Evangelio en una playa.
La Iglesia puede estar vacía y las calles están llenas de gente, pero alguien se atreve a hablar del Evangelio en la calle.

Tenemos que conocer dónde está la gente. Posiblemente tendremos que cambiar nuestro estilo de evangelización. Las Iglesias se van vaciando cada vez más, pero nosotros seguimos empeñados en no salir de la Iglesia. Seguimos echando las redes a la “izquierda” cuando Jesús nos invita a echarlas a la derecha. No esperemos que los peces vengan a nuestras redes, es preciso echar las redes donde están los peces. No esperemos que la gente venga a buscarnos, es preciso que nosotros salgamos a buscar a la gente. Ni tampoco basta con llamarles, somos nosotros los que hemos de salir a la calle y atrevernos a ir a tomar un café o un traguito allí donde sabemos que están sin que nosotros les invitemos. El problema será si somos capaces de hablar allí de lo que decimos en la Iglesia.

El problema no estaba en las redes, tampoco en los peces. El problema está en los pescadores que pescaban donde no había peces.

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