No te canses de comenzar

Con frecuencia nos cansamos de comenzar.
Y es una pena porque es renunciar a lograr lo que un día soñaste.

En primavera fui testigo de la obra de unos pajaritos.
Un día los sorprendí haciendo el nido en un limonero.
Daba gusto verlos bajar por sus pajitas y subirlas y armar el nido. Pero vino un día el vecino quiso arreglar un poco el limonero y el nido se vino abajo. Sentí pena, pero a los pocos días observé que ya habían encontrado otro lugar y comenzaron a hacer de nuevo su nido.

Si un día sueñas y la realidad derrumba tus sueños, comienza a soñar de nuevo.
Si un día te ilusionas con algo, y luego las dificultades te hacen pisar el suelo, sigue despertando ilusiones.
Si un día sientes que tu amor comienza a enfriarse, comienza por calentarlo de nuevo.
Si un día te han suspendido en los exámenes, tú sigue estudiando y preséntate de nuevo.
Si un día has salido a buscar trabajo y nadie te lo ha dado, comienza de nuevo al día siguiente.

¿No ves cómo todos los años se caen infinidad de flores de los árboles?
Pero al año siguiente vuelven a florecer.
¿No ves como las rosas se marchitan?
Pero el rosal sigue echando nuevas yemas y nuevas rosas.

La vida es un comenzar cada día.
Cada día puede ser diferente al otro.
Quien no es capaz de comenzar de nuevo se hunde en su propio fracaso.

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