No tenemos tiempo…

relojTodos vivimos eso que llamamos “tren de vida” que no tenemos tiempo para nada. No tenemos tiempo para descansar. No tenemos tiempo para encontrarnos con nosotros mismos. No tenemos tiempo para encontrarnos con Dios.

Hemos aprendido a trabajar, no hemos aprendido a descansar. Por eso, el descanso termina por ser no un espacio lleno, sino un vacío que no aguantamos. Necesitamos estar “ocupados”. Nos quejamos de que no tenemos tiempo, pero cuando lo tenemos no sabemos qué hacer con ese tiempo y lo invertimos en cualquier cosa que nos distraiga. El silencio nos resulta pesado, inaguantable, necesitamos de algo que nos distraiga, que nos saque de nosotros mismos, que no nos enfrente ni con la realidad ni con Dios. Por eso no disponemos de tiempo, no solo para comer sino para dedicarnos a nosotros mismos y a Dios. Lo cual, como es lógico, nos lleva a todos a una despersonalización porque solo somos en la medida en que vivimos con nosotros mismos. Además, sólo podemos hacer experiencia de Dios en la medida en que disponemos de ese silencio para escucharle y hablarle.

TIEMPO DE LOS ESPOSOS

Cuando estábamos enamorados nos faltaba tiempo para estar juntos y buscarnos y charlar y decirnos nuestras cosas, muchas veces intrascendentes. Aquello formaba la trama de nuestras relaciones.
Ahora que estamos casados no encontramos tiempo para estar juntos y compartir juntos nuestros sentimientos, nuestras penas y nuestras alegrías, nuestros vacíos y nuestras frustraciones.
Hay un tiempo que debiéramos llamar “el tiempo para nosotros mismos”.
Hay un tiempo que debiéramos llamar “el tiempo del espíritu y de la fe”.
Hay un tiempo que debiéramos llamar “el tiempo de los esposos”.
Unos esposos sin tiempo para ellos mismos, terminan siendo dos solitarios. Es decir, terminan dejando de ser esposos. A lo más podrán ser dos que viajan en el mismo microbús, pero en silencio y sin encontrarse. La base de una pareja es vivir en “relación”, en “comunión de vida y amor”. ¿Dónde puede estar esa comunión cuando los quehaceres son más importantes que las personas? ,
Uno de los elementos o causas de tantos fracasos de la pareja pienso que está precisamente en eso: en no saber dedicarse tiempo el uno al otro, el no saber estar juntos compartiendo sus vidas porque eso de “no tener tiempo para él o para ella” significa que todo es más importante que él o que ella. Eso provoca, evidentemente, un desfonde anímico y una frustración de no sentirse importante.
Cabría preguntarse si la causa de muchas infidelidades no está precisamente ahí, en ese sentir que a nadie le importo. Basta que alguien se preocupe de mí, para sentir que mi corazón cambia de rumbo.

TIEMPO PARA SER PADRES

También existe un tiempo para ser padres. Siempre me ha llamado la atención cómo los abuelos disfrutan más de los nietos que de los hijos.
¿Razón? Muy simple. Cuando eran padres, no tenían tiempo para estar con los hijos, jugar con ellos, compartir con ellos. Estaban muy ocupados. Mientras que ahora, ya mayores, disponen de todo el tiempo del mundo, y los nietos vienen a ocupar el espacio que no ocuparon los hijos.
El tiempo que no dedicaron a los hijos se lo dedican ahora a los nietos. Mientras tanto, los hijos han crecido con un vacío, el de no sentirse importantes, el de sentir muchas veces que eran un estorbo. Ello afecta claramente a su propia autoestima que se manifiesta luego, más tarde en la adolescencia y en la juventud.
Los hijos necesitan de nuestro tiempo. El tiempo de la compañía, la amistad y la relación.
Los hijos necesitan de nuestro tiempo, para sentir que no son simples cosas sino personas importantes, capaces de ocupar la vida de los mayores. No seamos como aquel padre que un día, dándoselas de buen padre, me decía que él “dedicaba a sus hijos una hora a la semana, de siete a ocho de la noche”. Como era amigo mío, yo le puse de sobrenombre el “padre de siete a ocho de la noche”.
El trabajo puede ser importante, pero los hijos también.
Los amigos pueden ser importantes, pero los hijos más.
El tiempo que dedicamos a los hijos comenzará a dar frutos de madurez más tarde.

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Un pensamiento sobre “No tenemos tiempo…”

  1. Totalmente de acuerdo con tus artículos de la falta de tiempo. Lo experimento y lo observo con mi gente día tras día. Siento pena por todos ellos. Espero y deseo seguir teniendo “tiempo” para mis amigos, para el silencio, para las personas conocidas, para mis amigos los niños y para mis amigas “mayores” y por supuesto para papá Dios.
    Un saludo

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