No tengo tiempo para orar

Orar 1Hace unos meses una señora me llamó por teléfono diciéndome: “Padre, sigo orando”. Y lo curioso es que “antes no tenía tiempo para orar”, y ahora que oro “hasta tengo más tiempo para mis cosas”.

Nuestra gran solución para justificar el “no hacer oración” suele ser el tiempo. “No tengo tiempo”. Y todos sabemos que la razón suele ser otra, porque tiempo nos sobra a todos. La verdadera razón para no hacer oración es “la falta de ganas”, la “falta de interés”, la “falta de valoración de la oración”. Esa es nuestra verdadera razón.

Y la prueba es que cuando oramos, nos sobra tiempo. Tenemos tiempo para orar y tenemos tiempo para las demás cosas. Además, el hecho mismo de entregarnos a la oración, ya nos pone en otro clima, en otra actitud y nos ayuda a planificar mejor nuestro tiempo.

Porque, una de las razones de falta de tiempo, suele ser también nuestra desorganización. Empezamos mil cosas. No terminamos ninguna. Y siempre andamos corriendo y sofocados por falta de tiempo.

¿No podíamos hacer una prueba? Comprometernos a un determinado tiempo de oración. Pero no como algo opcional sino como parte de la programación de nuestros deberes y obligaciones de nuestro día. ¿Tendrás tiempo? Haz la prueba y verás que te sobrará tiempo.

DATE TIEMPO

Una de nuestras quejas más comunes es “no tengo tiempo”.
Y si examinamos nuestros días nos daremos cuenta del tiempo que perdemos.

No tengo tiempo para estar conmigo mismo.
No tengo tiempo para estar en oración.
No tengo tiempo para dedicarle a Dios.
No tengo tiempo para dedicarle al anciano solitario.
No tengo tiempo para dedicarle al enfermo.
No tengo tiempo para escuchar la Palabra de Dios.
No tengo tiempo para hablar con Dios.
No tengo tiempo para hablar de Dios a los demás.
No tengo tiempo para anunciar el Evangelio.
No tenemos tiempo para invertir pero sí para perderlo.
No tenemos tiempo para ser útiles a los demás, pero sí para no hacer nada.

¿No tienes tiempo para descansar?
¿No tienes tiempo para ver TV?
¿No tienes tiempo para sonreír a los demás?
¿No tienes tiempo para soñar?
¿No tienes tiempo para estar con tu esposa charlando?
¿No tienes tiempo para jugar con tus hijos?
¿No tienes tiempo para estar en casa?

Seamos sinceros.
Tiempo nos sobra.
Lo que nos faltan son ganas de invertirlo rentablemente.
Si el tiempo que perdemos lo invirtiésemos, nos sobraría el tiempo.

Si el tiempo que desperdiciamos lo invirtiésemos bien, seríamos ricos en humanidad.

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Un pensamiento sobre “No tengo tiempo para orar”

  1. “…Seamos sinceros. Tiempo nos sobra.
    Si el tiempo que desperdiciamos lo invirtiésemos bien, seríamos ricos en humanidad”
    Gracias por esta reflexión tan fraguada en Dios. Cuando en medio de nuestra programación y prioridades está Dios como eje transversal y forma parte de nuestra vida cotidiana, todo nuestro cotidiano vivir… toma un brillo especial y nos hace siempre necesitados de Él, lo mismo que las relaciones con nuestros familiares y amigos, con nuestra comunidad cristiana que en este tiempo de estío, se agranda…

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