Nosotros tenemos muchos problemas

Querida familia:

Las parejas suelen lamentarse de tener muchos problemas. Y hasta llegan a pensar que, por tener problemas, ya no se quieren o que su amor ya se está muriendo. Y no faltan quienes se imaginan que todo ha llegado a su fin.

Quiero contaros algo que leí en Internet “mercabá.org” que suele publicar una serie de Cartas como escritas por Jesús. En una de ellas, se cuenta cómo un rey puso a concurso quien le pintaba el mejor cuadro sobre la paz. Acudieron cantidad de buenos pintores. Cuando el rey se puso a contemplar aquellas obras sobre la paz, se fijo en dos. Una de ellas era un lago tranquilo en el que el cielo se abrazaba y se miraba en las aguas del mismo. Ciertamente daba sensación de paz. Pero luego, vio atentamente el otro. Era un cuadro aparentemente extraño para graficar la paz. Unas montañas rocosas en medio de un cielo tormentoso con rayos, relámpagos y una gran lluvia. Nada parecía hablar de paz. Cuando de pronto, el rey se dio cuenta de que, detrás del torrente que caía violento por las rocas, en el hueco de las piedras un pajarito encubaba los huevos en el nido. Este, exclamó: “Se puede vivir en paz, como esta ave, aún en medio de las grandes tormentas”.

Algo parecido pudiera suceder con el matrimonio. La paz no es carecer de problemas. La paz no es un lago sereno y tranquilo donde nada pareciera moverse. La paz y el amor pueden crecer aún en medio de las grandes dificultades.

El amor puede madurarse también cuando las nubes se desploman sobre las rocas de las dos vidas. En el hueco del corazón siempre puede anidar un gran amor. En el hueco del corazón, por encima de las dificultades, de los momentos difíciles, puede el amor estar incubando nueva vida, nuevo amor, nuevas esperanzas y nuevas ilusiones.

Entre los esposos se dan situaciones sociales, económicas, familiares que parecieran matar todos los sentimientos amorosos que existen entre ellos. Pero también puede darse que en el fondo de su corazón viven más unidos que nunca.
La falta de trabajo los hunde anímicamente. Pero es ahí donde los dos se sienten más unidos y solidarios para ser más fuertes que la sensación de fracaso.
La crisis económica los pone tensos y nerviosos. Pero es entonces que, en vez de apoyarse el uno en la impotencia del otro, los dos se unen para que, al menos, su amor sea más grande que “la riqueza o la pobreza”.

Pensar en el amor como en un lago tranquilo, es pensar en un amor que no existe. Pensar en un amor sin momentos difíciles es pensar en un amor idealista. El amor de verdad, el amor real, el de cada día, es un amor “en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en las alegrías y las penas”. Y eso hasta que la muerte los separe.

El pajarito del cuadro estaba en medio de una tormenta. Pero él seguía tranquilo en su huequito calentando los huevos que luego llenarían el nido de nuevas vidas. Ni los truenos, ni los rayos, ni la lluvia eran un obstáculo para seguir en el nido. En el hueco del corazón siempre queda un calorcillo capaz de darnos vida.

Todo esto lo sabía y conocía muy bien aquella pareja, Joaquín y Carmen. El había tenido un gran puesto donde ganaba muy bien. Esto les permitía llevar un tren de vida bastante holgado. Un día Joaquín llegó a casa con los ánimos por el suelo. Hacía unos meses le habían dado de baja en el trabajo. Y ahora las cosas eran distintas. Se sentía hundido y aplastado. Las relaciones de pareja comenzaban a deteriorarse. Alguien le había aconsejado acudir al consejo y orientación de un buen sicólogo.

Carmen se dio cuenta de la situación y con un gran sentido de la vida, comenzó ella a hacer de sicóloga. “Joaquín, le dijo, cuando yo te conocí ni tú ni yo teníamos nada. Yo te acepté porque te amaba y te amaba por lo que tú eras y no por lo que tenías. Hoy para mí sigues siendo el mismo Joaquín al que quiero y amo como cuando comenzamos”.
Y día tras día, Carmen trataba de convencerle de que lo importante no era tener cosas, sino el seguir amándose y unidos como al principio. Joaquín comenzó a reaccionar. Los dos volvieron a sonreír. Y los dos volvieron a comenzar de nuevo.

Detrás de la catarata del agua y de la lluvia de sus problemas, allá en el fondo de la roca del corazón volvía a comenzar de nuevo la vida.

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