Oración al amanecer

¡Buenos días, Señor!

¡Buenos días nos dé Dios! Así se abre cada mañana un programa de la Radio.
Llenemos de contenido este saludo. Huyamos de la rutina. Agradezcamos a Dios el amanecer del día que comienza y se nos regala. Seamos educados con el Señor saludándole. Hasta ahora solíamos pedirle que Él nos diera los buenos días. Hoy, vamos a dárselos nosotros diciéndole con amor filial: ¡Buenos días, Señor!
A lo largo de la jornada solemos regalar a muchas personas el saludo, pero seamos sinceros, y preguntémonos: ¿Saludamos a Dios cada mañana? ¿O es que, siendo corteses con los demás, no caemos en la cuenta de nuestra omisión al no saludar a quien nos regala el nuevo día?
Abramos nuestra jornada saludando a Dios y para hacerlo nos unimos a toda la creación, a todos los seres del universo. Prestemos nuestra voz a las criaturas que no la tienen y digamos:
¡Buenos días.. Señor! Hoy quiero saludarte con el viento que silba y canta, con los colores matizados del alba, con los trinos de las aves que gorjean en las ramas, con las olas que besan la arena aún no pisada de las playas, con las barcas mecidas suavemente en el agua.
¡Buenos días, Señor! Te lo digo con el sol, la luna, las estrellas, con las cumbres nevadas, con las fuentes cristalinas que reflejan el verde de los juncos en el espejo plateado de sus aguas, con los veneros ocultos en los montes saltando por los riscos abruptos y trocándose en blancos surtidores para orlar las montañas.
¡Buenos días, Señor! Quiero aprender a saludarte como lo hacía María de Nazaret cada mañana, con los ojos del corazón abiertos para agradecer tu presencia cercana. ¡Dios estaba en su casa! Descubrir con Ella tu presencia en los campos de mieses doradas, en la vid trepadora, en el jazmín riente, en el azahar que perfuma el entorno y engalana el naranjo, en los corderos que retozan en los prados y en los recentales que alegran con sus saltos al zagal que cuida el rebaño.
¡Buenos días, Señor! Te lo diré con amor renovado en cada hermano que se cruza conmigo tantas veces a diario. Se lo diré a aquel que camina alegre con paso apresurado o al otro que torturado por el sufrimiento avanza muy despacio.
¡Buenos días, Señor! Que este saludo alcance al mundo entero, que lo escuchen los recién nacidos, los jóvenes, los adultos, los ancianos que entreabren sus ojos ya cansados.
¡Buenos días, Señor! Es el saludo que ofrezco como regalo mañanero y deseo expandirlo, sin medida, envolviendo la tierra con su halo para engarzar sonrisas y dolores, esperanzas y deseos de todos los humanos en un haz de luz policromado.
¡Buenos días, Señor! Quiero expresarlo con mis ojos, pues lo transmiten antes que mis labios, ofrecerlo a cuantos encuentre en los gestos, en el rumor de mis pasos, en la sonrisa, en las palabras mansas, en el hacer continuo de mis manos.
¡Buenos días, Señor! Este saludo es semilla fecunda que crece y se hace árbol y extiende su sombra como un toldo para aliviar del calor estival a los que a él se acercan fatigados.
¡Buenos días, Señor! Que este saludo sea como la síntesis de una entrega real que debe acrecentarse con los años.
¡Buenos días, Señor! Con inmensa gratitud en cada amanecer díganlo todos los que escuchan esta emisión de radio.

Desde este amanecer

Señor,
desde el silencio de este día que nace,
vengo a pedirte
paz, sabiduría y fortaleza.
Quiero mirar hoy el mundo
con unos ojos llenos de amor;
quiero ser paciente, comprensivo y amable.

Quiero ver, más allá de las apariencias,
a tus hijos, mis hermanos,
tal como tú los ves,
para no mirar nada más que lo bueno de cada uno.

Cierra, Señor,
mis oídos a todo lo que sea calumnia;
guarda mi lengua de todo malquerer;
que sólo permanezcan en mí
los pensamientos que te alaban.
Que yo sea de tal manera,
que cuantos se acerquen a mí
descubran tu presencia.
Lléname de todo lo tuyo,
para que a lo largo del día te revele en todo y a todos.

Un nuevo día

Al comenzar el nuevo día,
te pedimos nos ayudes hoy;
que nos libres de todo mal,
de todo peligro, de todo pecado.

Que sean buenas nuestras palabras,
nuestras miradas y sentimientos.
Que sean buenas nuestras acciones,
y el fondo de nuestro corazón.

Así, cuando se ponga el sol
y llegue de nuevo la noche,
podremos cantar tu alabanza
y darte gracias por todo.

Gloria a Dios, Padre del cielo,
gloria a su Hijo Jesucristo,
y gloria al Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos. Amén.

Mis ojos acaban de despertar

Mis ojos, mis pobres ojos,
que acaban de despertar,
los hiciste para ver,
no sólo para llorar.

Haz que sepa adivinar
entre las sombras la luz,
que nunca me ciegue el mal
ni olvide que existes tú.

Que, cuando llegue el dolor,
que yo sé que llegará,
no se me enturbie el amor,
ni se me nuble la paz.

Sostén ahora mi fe,
pues, cuando llegue a tu hogar,
con mis ojos te veré
y mi llanto cesará. Amén.

Liturgia de las Horas

Buenos días

Señor:
Me cuesta comenzar este día,
porque sé que es
una nueva tarea,
un nuevo compromiso,
un nuevo esfuerzo.

Pero quiero comenzarlo
con entusiasmo,
con alegría reestrenada,
con ilusión nueva.
Sé que estás a mi lado:
en mi familia,
en mis amigos,
en las cosas, en mi propia persona.

Gracias, por este nuevo amanecer.
Gracias, por este nuevo empezar.
Gracias, por tu nueva presencia.
Quiero sembrar paz, solidaridad,
amor, entre mis hermanos.
Y sé, Señor, que esta tarea
la comienzan cada día
muchos hermanos
de cualquier punto de la tierra;
yeso me alienta y empuja.
También te pido por ellos,
y con ello te digo:
¡Buenos días, Señor!

Oración de la mañana

Dios mío,
antes de que las preocupaciones del día me acometan,
mi pensamiento va hacia Ti.
Gracias por el descanso que me has dado,
por las fuerzas que he recobrado y que quisiera poner
al servicio de todos mis hermanos.
Me encuentro muy cerca de Ti, y en Ti reencuentro
a todos los que amo,
a todos aquellos para los que trabajaré, a todos aquellos
con los que colaboraré,
a todos aquellos con los que tendré que enfrentarme,
a todos los que, quizá, me harán padecer.
Guárdalos de todo mal.
Me dirijo hacia Ti con toda confianza,
al comienzo de esta jornada,
para mí tan llena de imprevistos. Sírvete, Señor, de mí
para que tu Reino se extienda hoy a todos los hombres,
en todas las circunstancias donde yo esté presente.
Y que se haga siempre tu voluntad.

Gracias por la naturaleza

Gracias, Señor,
por este día que amanece,
por este día que, como un regalo
nos entregas a nosotros, tus hijos.
Gracias por la luz y por el sol,
que en la mañana comienzan a despertar.
Gracias por el viento,
por el aire, que nos permite respirar.
Gracias por las aves del cielo,
y por los pajarillas, que ya comienzan su canto.
Gracias por la naturaleza entera
con la que hoy, un día más, nos quieres obsequiar.

El Sol de mi jornada

Buenos días, Señor, a ti el primero
encuentra la mirada
del corazón, apenas nace el día:
Tú eres la luz y el sol de mi jornada.

Buenos días, Señor, contigo quiero
andar por la vereda:
Tú, mi camino, mi verdad, mi vida;
Tú, la esperanza firme que me queda.

Buenos días, Señor, a Ti te busco,
levanto a Ti las manos
y el corazón, al despertar la aurora:
quiero encontrarte siempre en mis hermanos.

Buenos días, Señor resucitado,
que traes la alegría
al corazón que va por tus caminos,
¡vencedor de tu muerte y de la mía!

Gloria al Padre de todos, gloria al Hijo, y al Espíritu Santo;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos te alabe nuestro canto. Amén.
Liturgia de las Horas

Acepto la vida

Señor, en este amanecer,
yo acepto tu proyecto de amor
sobre el hombre y sobre el universo
para vencer la fuerza del mal y de la muerte.
Yo acepto vivir sobre esta tierra,
sin rendirme, realizando mi proyecto de vida
de un modo consciente y responsable.

Yo sé que cada paso
me lleva más allá de los confines
de la pobreza y el egoísmo;
porque es un paso hacia Ti,
un paso que acaba en Ti.

Ayúdame a creer en la felicidad,
que surge del esfuerzo
por lograr estimular la vida en mí y en los demás.
(De una plegaria del siglo VIII)

Desde el silencio

Señor, en el silencio de este día que comienza,
vengo a pedirte la paz, la prudencia, la fuerza.
Hoy quiero mirar el mundo con ojos llenos de amor,
ser paciente, comprensivo, amable y prudente.
Ver por encima de las apariencias,
ver a tus hijos como Tú mismo los ves,
y así no ver más que el bien en cada uno de ellos.
Cierra mis ojos a toda calumnia,
guarda mi lengua de toda maldad;
que sólo los pensamientos caritativos
permanezcan en mi espíritu;
que sea benévolo y alegre,
que todos los que se acerquen a mí
sientan tu presencia.
Revísteme de Ti, Señor,
y que, a lo largo de este día, yo te irradie.

Cántico de las criaturas

Omnipotente, ‘altísimo, bondadoso Señor,
tuyos son la alabanza, la gloria y el honor;
tan sólo tú eres digno de toda bendición,
y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.

Loado seas por toda criatura, mi Señor,
y, en especial, loado por el hermano sol,
que alumbra y abre el día, y es bello en su esplendor,
y lleva por los cielos noticia de su autor.

Y por la hermana luna, de blanca luz menor,
y las estrellas claras, que tu poder creó,
tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,
y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor! .

Y por la hermana agua, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!
Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,
y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana tierra, que es toda bendición,
la hermana madre tierra, que da en toda ocasión
las hierbas y los frutos y flores de color,
y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor
los males corporales y la tribulación:
¡felices los que sufren en paz con el dolor,
porque les llega el tiempo de la consolación!

Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor!
Ningún viviente escapa de su persecución;
¡ay, si en pecado grave sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!
¡No probarán la muerte de la condenación!
Servidle con ternura y humilde corazón.
Agradeced sus dones, cantad su creación.
Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén.
(San FRANCISCO DE ASIS)

Deseo de vivir

Siento dentro de mí, Señor,
un profundo deseo de vivir.
A pesar de mis pequeños o grandes sufrimientos,
me siento contento de vivir y digo un sí
del cual todavía no acierto a ver las consecuencias.

¿Qué es este sí Dios mío? ¿Qué conlleva consigo?
¿Es un ingenuo optimismo?
¿Es deseo de vivir y dejar vivir?
Señor, renuevo hoy, aquí, mi sí
y asumo, ante Ti, el gran compromiso
de darle cuerpo y alma.
Mientras no entienda del todo la vida, su riqueza y su miseria,
a Ti te confío mi sí Señor.
De una plegaria del siglo VIII

Señor, un nuevo día

Señor,
comenzamos un nuevo día;
un día que Tú nos entregas para amar,
un día que nos regalas sencillamente…,
porque nos quieres;
porque tu amor de Padre es mayor
que todo lo que podemos imaginar.

Por eso, en este día que ahora comienza,
quisiera poner mi vida sólo en tus manos,
en esas manos de Padre
que todo lo saben modelar.

Quisiera ser hoy para el hermano
un vivo mensaje de paz,
un eco de tu bondad,
un reflejo de la vida que sale de Ti.

Según tu palabra

Dios mío, yo me abandono en tus manos.
Modela y remodela este barro
como arcilla en manos del alfarero.
Dale una forma y después, si quieres,
deshazla. Pide, ordena.
¿Qué quieres que haga?
¿Qué quieres que no haga?
Ensalzado o humillado, perseguido,
incomprendido, calumniado,
alegre, triste o inútil para todo,
sólo diré a ejemplo de tu Madre:
«Hágase en mí según tu palabra.»
(Robert KENNEDY)

Mira nuestras manos

Señor, mira nuestras manos
que quieren construir una sociedad más humana,
donde la vida de todos sea posible.
Mira nuestras manos,
que se unen para crear confianza
y más solidaridad en todo el mundo,
donde los hombres trabajan juntos.
Mira nuestras manos,
que quieren hacer posible
un tiempo libre más creativo,
que fomente las relaciones entre los jóvenes
y nos haga crecer como personas, cada vez más cerca de Jesucristo.
Señor, estamos aquí, todos juntos,
dispuestos a abrir los ojos hacia los otros
con el deseo de hacerles llegar tu Espíritu.
El hará posible que nuestros pueblos y barrios,
tanto en el trabajo como en el tiempo libre,
aporten un lugar digno para el hombre, que haga posible
unas relaciones fraternales y justas entre todos.

Te doy gracias

Padre, te doy gracias por la alegría de existir.
Te doy gracias por el amor que me das cada día.
Te doy gracias por la amistad que me haces encontrar.
Soy uno que camina; uno que busca siempre;
uno que te busca a Ti.

Tú eres todo lo que amo,
todo lo que creo,
todo lo que espero,
todo lo que no tengo todavía,
todo lo que todavía no soy;
siempre te necesito.

Tú estás en todo lo que vive,
en todo lo que nace, en todo lo que crece.
Eres el futuro de todas las cosas.
Te doy gracias porque Tú vives, aunque yo no te vea.
Eres amor, aunque yo no te conozca.
Me amas y me buscas,
aunque yo no me preocupe de Ti.
Tu poder me asombra,
tu grandeza me sobrecoge, tu amor me conquista.

Tú nos has amado primero

Tú nos has amado primero, Señor.
Nosotros hablamos de Ti
como si nos hubieras amado primero una sola vez.
Siempre,
cada día,
Tú nos amas primero.

Cuando, cada mañana, me despierto
y elevo mi pensamiento hacia Ti,
Tú eres el primero,
Tú me amas primero.

Si me levanto al alba
e inmediatamente
elevo a Ti mi corazón y mi plegaria,
Tú te me adelantas,
Tú me has amado ya antes.
y siempre así.
y nosotros, desagradecidos,
hablamos como si Tú
nos hubieras amado antes una sola vez.
(Sören KIERKEGAARD)

Guárdame, Señor

Señor,
quédate conmigo durante todo el día
y guía todas mis acciones,
mis palabras y pensamientos.

Guarda mis pies,
para que no anden ociosos,
sino que caminen al encuentro
de las necesidades de los demás.

Guarda mis manos,
para que no se abran para hacer el mal,
sino para abrazar y ayudar a todos.

Guarda mi boca,
para que no diga falsedades ni cosas indebidas
y no hable mal del prójimo.
Al contrario, que siempre esté dispuesta
para animar a todos y para bendecirte a Ti,
Señor de la vida.

Guarda mis oídos,
para que no pierdan el tiempo
en escuchar palabras falsas o sin sentido,
sino que estén siempre atentos
a escuchar tu misterioso mensaje,
para cumplir también hoy tu voluntad.
De una plegaria del siglo VIII

Señor de la vida

Señor Jesús,
mi amor a la vida tiene un nombre:
tu Nombre.
Tú eres aquél en quien yo creo, al creer en la vida.
Tú eres aquél en quien yo espero, al esperar en la vida.
Tú eres aquél a quien yo amo, al amar la vida.
Sé Tú el que me dé la fuerza para creer,
esperar y amar.
Sé Tú el que encuentre cuando creo, espero y amo.
Dios misterioso, corazón de la vida que amo
ayúdame a penetrar en ese gran misterio
y a sumergirme en aquello que vivo.

No permitas, Dios mío, que yo desperdicie
este compromiso de cada día,
contigo en el trabajo, en la amistad y siempre.

Oración del trabajo

Señor,
te ofrezco mi trabajo en este día;
que mi esfuerzo sirva para la felicidad de los demás
y me ayude a mí a encontrar mi propia paz.
Que mi trabajo sea fuente de alegría,
de satisfacción, de encuentro, de unión.
Que con mi labor sea capaz de ayudar
a la construcción de ese mundo por el que luchamos;
que mi esfuerzo sea fecundo,
que mi acción sea como un regalo para todos.
Señor,
recibe con bondad el trabajo,
que en este día vengo a ofrecerte.
Ayúdame a llenarlo de entrega, de verdad, de amor.
Que mi labor sea un pedacito del mundo que busco;
que mi vida sea alegría para todos.

Padre nuestro, que estás en el cielo

Padre nuestro, que estás en el cielo,
cuánto falta para que tu nombre
sea conocido, alabado y santificado
por todos los hombres, hermanos míos.

Cuánto falta para que venga a nosotros tu reino
de justicia, amor y paz.
Cuánto falta para que tu reino se extienda por toda la tierra.
Para que llegue a los orientales, a los negros,
a los blancos, a los pobres,
a los miserables y a los ricos…

Padre nuestro,
cuánto falta para que todos nosotros
cumplamos tu voluntad,
para que nos amemos en la tierra,
como nos amaremos un día en el Cielo.

Padre nuestro,
danos el pan de cada día.
Que no falte pan en ninguna mesa.
Que no falten los trigales en nuestros campos.
Que no nos falte el pan de tu Palabra
y el de la Eucaristía.

Padre nuestro,
ayúdanos a perdonar a nuestros hermanos,
como Tú nos perdonas.

Padre nuestro,
no permitas que caigamos en la tentación.
Líbranos de todo mal, principalmente del pecado,
causa de todos los males. Amén.

ORACIONES PARA REZAR JUNTOS

  1. Sácianos de tu amor

INVITACIÓN
Hermanos, nuestro Dios y Señor,
creador del universo que nos ampara,
nos ha dado la noche para el descanso
y los días para el trabajo.
En la noche pasada, tal vez nos oprimió el silencio,
pero El nos defendió de la muerte y del pecado.
Deseemos por ese motivo, en las primeras horas del día,
que llegue hasta El nuestra oración y la de la creación
entera, porque es grande su nombre.

CANTO
DIALOGO (sí no se entona el canto)
S Nuestros ojos tienen dificultad para verte, Señor.
T Nos hacemos la ilusión de que el mundo
es obra de nuestras manos.
S Toda la creación nos habla de Ti.
T Pero nosotros no sabemos escuchar tu voz en las criaturas.

S Abre nuestros ojos para que te descubramos.
T y cantaremos tus alabanzas.

ORACIÓN SÁLMICA
(Hay diversos modos de rezar la oración sálmica: la recita un
solista; la alternan un solista y el coro o dos coros etcétera.)

Venid a ver las obras del Señor.
¡Ha hecho cosas estupendas!

Los cielos nos hablan de tu gloria, Señor.
De la obra de tus manos nos habla el firmamento.

Tú cuentas el número de las estrellas.
Llamas a cada una por su nombre.

Tú nos has hecho; a ti nos parecemos.
Has coronado al hombre de gloria y honor,
nos has hecho reyes de la obra de tus manos.

Todas tus obras son magníficas, Señor.
Las has hecho todas con sabiduría.

Por la mañana sácianos con tu amor.
A ti te aclamamos con alegría durante todo el día.

PALABRA DE DIOS
«Este es el mandamiento mío: que os améis unos a otros como yo os he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Seréis amigos míos si hacéis lo que os mando. Ya no os llamo siervos, porque un siervo no está al corriente de lo que hace su amo. Os llamo amigos, porque os he comunicado todo lo que le he oído a mi Padre”
(Jn 15,12-15).

ORACIÓN DE FIELES

S Recordando la mañana en que Cristo resucitó,
T te pedimos que nos hagas mensajeros de esta alegría, entre los que están a nuestro lado.
S Tú, que nos hiciste a tu imagen,
T haz que nuestras obras en el día de hoy se parezcan a las de Jesús, tu Hijo.
S Hay muchos hombres, hijos tuyos, que sufren.
T Que hoy encuentren consuelo y solución a sus problemas y puedan llevar una vida digna y feliz.
S Tú nos has concedido la inmensa gracia de crearnos. T Que nunca nos olvidemos de Ti, y te demos gracias continuamente.
PADRENUESTRO

ORACIÓN FINAL
Señor Dios, creador nuestro, Tú nos hablas continuamente en el esplendor de tu creación. Concédenos saber escuchar tu Palabra, para estar siempre en comunicación contigo, y así seguir mas fielmente tus enseñanzas.
Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

2. El Señor es mi luz

INVITACIÓN
Hermanos, Dios nos concede con el día contemplar de nuevo la luz; El abre nuestros ojos y en ellos y para ellos se despierta la creación.
Démosle gracias con cantos y con plegarias, por dar a la vida, en nosotros, una nueva oportunidad.
Que el Espíritu de Dios nos conduzca en este día a la plenitud de su amor.

CANTO

DIALOGO (si no se entona el canto)

S Comienza un nuevo día.
T Queremos presentarte, Señor, nuestra jornada.
S Que no nos avergoncemos de ser tus hijos.
T y que todas nuestras oraciones estén guiadas por lo que Tú nos pides en Jesús, nuestro Amigo y Hermano.
S Bendice nuestras tareas de hoy.
T Y que todas te sean agradables.

ORACIÓN SÁLMICA

El Señor es mi luz y mi salvación;
¿a quién temeré?
El Señor es la fuerza de mi vida;
¿a qué voy a tener miedo?
Señor, Tú estás en medio de nosotros.
Así estamos siempre seguros.
Durante este día queremos tenerte siempre presente,
pues confiamos en tu bondad.
Sabemos de tu amor por nosotros;
por eso te presentamos nuestro trabajo de esta jornada,
para que sea fructífero y de tu agrado.
A lo largo de este día,
cuida de todos nosotros, Señor.
Somos hijos tuyos y sabemos que nos quieres.

PALABRA DE DIOS
«No me elegisteis vosotros a mí, fui yo quien os elegí a vosotros y os destiné a que os pongáis en camino y deis fruto, y un fruto que dure: así, lo que le pidáis al
Padre, alegando mi nombre, lo dará.
Esto es todo lo que os mando: que os améis unos a otros»
(Jn 15,16-17).

ORACIÓN DE FIELES

S A la salida del sol, nos dirigimos a Ti.
T Que Jesús sea siempre el sol de nuestras vidas, para que nunca nos encontremos perdidos o desorientados. S Sabemos que somos tus hijos.
T Que este amor que nos tienes sepamos transmitirlo también a los que hoy entrarán en contacto con nosotros.
S Nos acordamos de los enfermos.
T Ayúdalos, para que sean más llevaderos sus sufrimientos y puedan alcanzar pronto la curación.
S En el comienzo de este día,
T te pedimos tu gracia, para que todo cuanto hagamos hoy sea provechoso y bueno ante tus ojos.

PADRE NUESTRO

ORACIÓN FINAL
Señor, ponemos nuestras vidas en tus manos de Padre. Sé Tú hoy nuestra seguridad. Que nunca tengamos otros dioses fuera de Ti, para que depositemos siempre en Ti nuestra esperanza.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

3. Escucha mi voz

INVITACIÓN
Hermanos, sonriamos al nuevo día; que Dios nos inspire para cantarle. Que nos dé, tras el olvido de la noche, el encontrarnos fraternalmente unidos.
Alabemos y bendigamos a Dios, unidos en la voz y en los corazones.

CANTO

DIALOGO (si no se entona el canto)
S Nos invitas, Señor, a ser luz del mundo.
T Tú quieres que demos sabor cristiano a nuestro ambiente.
S Nos has dejado como testigos de tu resurrección.
T Para que tu Reino siga creciendo en el mundo.
S Que nuestras obras de hoy den testimonio de Ti.
T Y todos te reconozcan en nuestra vida.

ORACIÓN SÁLMICA

En esta mañana me dirijo a Ti, Señor. ¡Escucha mi voz !
En esta mañana me presento ante Ti.
Guíame en tu justicia, Señor, a lo largo de todo el día.
Señor, porque eres mi Dios,
te busco desde la aurora.
Tengo sed de Ti como tierra reseca,
agostada, sin agua.
En la mañana hazme sentir tu amor.
A ti levanto mi alma.
Hazme conocer el camino que hoy debo seguir,
ya que confío en Ti.

PALABRA DE DIOS
«Igual que mi Padre me amó, os he amado yo. Manteneos en ese amor que os tengo; y, para manteneros en mi amor, cumplid mis mandamientos; también yo he cumplido los mandamientos del Padre y me mantengo en su amor.
Os dejo dicho esto para que compartáis mi alegría y así vuestra alegría sea total» (Jn 15,9-11).

ORACIÓN DE FIELES

S Por todos los cristianos.
T Que se esfuercen por vivir siempre según las enseñanzas de Jesús.
S Por los que sufren.
T Que encuentren en los hermanos ayuda y consuelo.
S Por todos los niños, que abrirán hoy por primera vez sus ojos a la vida.
T Que sean recibidos con amor y alegría, como un don de Dios,
y no les falte lo necesario para llevar una vida digna.
S Por nosotros.
T Que tu protección de Padre nos acompañe en todos los momentos de este día.

PADRENUESTRO

ORACIÓN FINAL
Señor Dios, Padre nuestro, como cada mañana venimos a presentarnos ante Ti. Que tu presencia y tu gracia nos acompañen a lo largo de la jornada.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

4. Ganas de vivir

INVITACIÓN
Hermanos, que nuestras almas se desperecen; marchemos con alegría y diligencia al encuentro de nuestro Padre Dios.
El sol se levantó el primero y el día nos está llamando; nos trae el recuerdo de Cristo, sol que brilla más que los astros, luz de todas las estrellas; El no tiene
ni ocaso ni crepúsculo. Alabemos a Dios.

CANTO

DIALOGO (si no se entona el canto)

S Te alabamos, Padre:
T por el deseo que has puesto en nuestro corazón
y en el corazón de cada persona de vivir y compartir la vida.
S Te alabamos, Padre:
T porque nos has acogido, en tu Hijo Jesús, como amigos y como hijos, como familiares tuyos; así podemos dirigirnos a Ti, Dios cercano.
S Te alabamos, Padre:
T porque habitas en el corazón de todo aquel
que busca la verdad.

ORACIÓN SÁLMICA
Hijos de Dios, clamad al Señor,
que merece toda alabanza.
Postraos ante el Señor.
Su nombre lo llena todo.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica,
la voz del Señor hace maravillas.
La voz del Señor sacude el desierto,
la voz del Señor retuerce los robles,
la voz del Señor llena la tierra.
El Señor da fuerza a su pueblo,
el Señor bendice a los que lo buscan,
el Señor bendice a su pueblo con la paz.

PALABRA DE DIOS
«Malas palabras no salgan de vuestra boca; lo que digáis sea bueno, constructivo y oportuno. Así hará bien a los que lo oyen. No pongáis triste al Espíritu Santo de Dios; con El os ha marcado para el día de la liberación final. Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos, toda maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo» (Ef 4,29-32)

ORACIÓN DE FIELES
S Cuando nos asalta el pesimismo:
T Ayúdanos, Señor.
S Cuando perdemos el gusto de vivir:
T Ayúdanos, Señor.
S Cuando todo se nos hace cuesta arriba:
T Ayúdanos, Señor.
S Cuando no vemos la meta hacia la que caminamos:
T Ayúdanos, Señor.
S Cuando nos sentimos incomprendidos por los adultos:
T Ayúdanos, Señor.
S Cuando tenemos miedo de hacer la verdad:
T Ayúdanos, Señor.
S Cuando te buscamos y sólo encontramos silencio:
T Ayúdanos, Señor.

PADRENUESTRO

ORACIÓN FINAL
Señor, que nos has creado a tu imagen y semejanza y nos has encomendado el universo, para que colaboremos contigo en la creación; aumenta nuestras ganas de vivir y trabajar para construir un mundo más humano, con unos hombres más hermanos.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

5. Me acojo a Ti

INVITACIÓN
Hermanos, cada día, fielmente, la luz sigue a la noche, se retiran las tinieblas y todo vuelve a ser claro. Alabemos a Dios Padre, con palabras iguales por tener almas idénticas; porque El es la luz que nunca se apaga, que alumbra nuestra vida y esclarece la creación.

CANTO

DIALOGO (si no se entona el canto)
S Las manos de Dios están abiertas.
T Las manos de Dios son muy grandes.
S Las manos de Dios son manos amigas.
T Acogen a todos los que lo buscan con sinceridad.
S Las manos de Dios están despiertas,
T desde que amanece el sol hasta el ocaso.

ORACIÓN SÁLMICA
Desde la mañana, me dirijo a Ti, Señor de mi vida,
y te expongo mi causa.
Me acojo a Ti, como se reclina un niño
en los brazos de su madre.
Que no me atrapen los que me persiguen,
que no me alcancen los que buscan mi vida
y hacen planes contra mí.
Tú conoces hasta el fondo mi corazón,
Tú sabes la verdad toda de mi vida
y nada escapa a tu mirada.
Señor, Dios, a Ti me acojo, en Ti pongo mi vida,
desde esta mañana que ahora comienza.

PALABRA DE DIOS
«Tened sentimientos de humildad unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, para dar su gracia a los humildes. Inclinaos, pues, bajo la mano poderosa de Dios, para que, a su tiempo, os ensalce.
Descargad en El todo vuestro agobio, que El se interesa por vosotros» (1 Pe 5,5-7).

ORACIÓN DE FIELES
S Por los que se encuentran solos, por los mal acompañados, por los que son engañados por otros:
T Señor, ten piedad.
S Por los que abusan de sus fuerzas, por los que se ríen de todo y de todos, por los que se sienten enemigos de todos:
T Señor, ten piedad.
S Por los que sufren en su corazón, y lo disimulan, por los que pasan inadvertidos, por los que esperan palabras amigas y nunca las reciben, por los que no se sienten acogidos entre nosotros:
T Señor, ten piedad.
S Por los que luchan por la verdad y no son comprendidos, por los que ya están decepcionados, por los que no se dejan guiar por nadie:
T Señor, ten piedad.
S Por los que no tienen amigos, por los que viven en una familia que parece un infierno,
por los que invitan a otros a ir por el camino del mal:
T Señor, ten piedad.
S (…)

PADRENUESTRO

ORACIÓN FINAL
Tú conoces, Señor, nuestro corazón sensible y frágil, que busca comprensión y, a veces, no la encuentra. Hazte presente en nuestra vida para que podamos experimentar el amor que nos tienes y vivir repartiendo a todos alegría y optimismo.
Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

6. Una jornada de trabajo

INVITACIÓN
Nace el sol. Toda la creación despierta y se pone en movimiento.,
También nosotros comenzamos nuestra tarea y la construcción de la humanidad, cada uno desde nuestro sitio.
Nosotros, como creyentes, alabamos al Señor, porque El nos da la vida y las fuerzas para trabajar en la construcción de un mundo más hermoso.

CANTO

DIALOGO (si no se entona el canto)
S Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
T y no hace caso de los malos y de quienes le quieren engañar.
S ¡Cuántas maravillas ha hecho el Señor!
T Nadie es comparable con nuestro Dios.
S Nos ha hecho poco inferiores a los ángeles.
T Todo lo ha puesto en nuestras manos.

ORACIÓN SÁLMICA
Es bueno dar gracias al Señor y reconocer
en la mañana su Nombre.
Las acciones del Señor son alegría
y júbilo para los que lo temen.
¡Qué magníficas son tus obras, Señor,
y qué profundos tus designios!
Muchos no entienden ni se dan cuenta
de cuanto has hecho y sigues haciendo.
Pero yo seguiré cantando tu Nombre
y proclamando que eres mi Dios y Señor.
Desde el amanecer hasta el ocaso
quiero que mi corazón hable de Ti, Dios mío.

PALABRA DE DIOS
«Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma. Porque nos hemos enterado que hay entre vosotros algunos que viven desconcertados, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo. A esos les mandamos y les exhortamos, en el Señor Jesucristo, a que trabajen con sosiego para comer su propio pan. Vosotros, hermanos, no os canséis de hacer el bien» (2 Tes 3, 10-13).

ORACIÓN DE FIELES
S Por los que empezaron, siguieron y llegaron a la cumbre de su ideal, para que no desciendan:
T Te rogamos, Señor.
S Por los que empezaron y no siguieron su ideal, para que vuelvan a hacerlo vida:
T Te rogamos, Señor.
S Por los que se esfuerzan,
se sacrifican y siembran ideales, para que no desfallezcan:
T Te rogamos, Señor.
S Por los que dudan en su opción ante la vida y ante la fe:
T Te rogamos, Señor.
S Por los que viven desorientados en la vida, viviendo a lo que salga:
T Te rogamos, Señor.
S Por los que viven momentos decisivos, porque deben hacer una opción definitiva:
T Te rogamos, Señor.
S Por los jóvenes que han decidido comprometerse total y definitivamente por los demás:
T Te rogamos, Señor.
S (…)

PADRENUESTRO

ORACIÓN FINAL

Señor, que todo cuanto hoy hagamos sirva para continuar tu obra de creación. Que podamos servir a los demás con las cualidades que nos has dado, y que no nos reservemos nada por orgullo o por pereza.
Te lo pedimos por tu Hijo Jesús, que es nuestro hermano, y que nos ha dado ejemplo de entrega hasta el final. Amén.

7. Sed de Dios

INVITACIÓN
Amigos, vivimos pendientes de nuestras cosas. Tenemos preocupaciones que no nos dejan en paz, nos persiguen en todo momento. Y Dios es muchas veces el gran olvidado.
Al inicio de la mañana, con los grandes creyentes de la Biblia, vamos a orar como quien tiene sed de Aquél que da sentido a nuestra vida.

DIALOGO

CANTO (si no se entona el canto)
S Te buscamos,
T aunque no te encontremos.
S Te buscamos, aunque a veces decimos lo contrario.
S Te buscamos,
T aunque no sabemos muy bien dónde te escondes.
S Te buscamos,
T nuestro corazón está sediento de Tí.

ORACIÓN SÁLMICA
La cierva busca corrientes de agua fresca,
y el corazón del hombre busca a Dios.
Sí, Dios mío, mi corazón te busca y tiene sed de Ti.
Del Dios vivo tiene sed mi corazón y su rostro busco todo el día.
No escondas tu rostro a mis ojos, Dios mío,
porque no sé adónde ir.
¿Cuándo veré a Dios?
¿Cuándo estaré con El, cara a cara?
Tu rostro busco desde la mañana
y me quedo aguardando.
Recuerdo los días en que eras un Dios fácil
y te sentía a mi lado sin esfuerzo.
Recuerdo otros tiempos,
pero yo espero que un día volveré a alabarlo.
y entonces cantaré: «El Señor es mi luz y mi salvación,
el Señor es la defensa de mi vida.»

PALABRA DE DIOS
«Cuando encontraba palabras tuyas las devoraba; tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque tu nombre fue pronunciado sobre mí, Señor» (Jr 15,16).

ORACIÓN DE FIELES
S Por los que te buscan, por los que se han cansado de buscarte, por los que dudan encontrarte:
T Te rogamos, Señor.
S Por los que en su corazón no tienen sitio para Dios, por los que viven adorando a dioses falsos, por los que sólo buscan su comodidad:
T Te rogamos, Señor.
S Por los que tienen una imagen infantil de Dios, por los que se ríen de Dios, por los que se ríen de los que creen en Dios:
T Te rogamos, Señor.
S Por los que ya no buscan nada, por los que creen que ya lo tienen todo, por los que se sienten ellos mismos un dios:
T Te rogamos, Señor.
S Por los que, de entre nosotros, no creen, por los que, de entre nosotros, no buscan a Dios, por los que, de entre nosotros, se olvidan de Dios, por los que, de entre nosotros, quieren creer y no pueden:
T Te rogamos, Señor.
S (…)

PADRENUESTRO

ORACIÓN FINAL
Señor, pon sed en nuestro corazón, para que te busque siempre, como busca la cierva las corrientes de agua. Que también nosotros te busquemos y que las ocupaciones de la jornada que ahora comienza no sean un obstáculo para levantar nuestros ojos hacia Ti.
Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

8. Todo procede de Ti

INVITACIÓN
Hermanos, la mañana ha tomado el puesto de la oscuridad, al concluir la noche.
Unamos una vez más nuestras voces y miremos a Dios, Padre nuestro, y a su Hijo Jesucristo, que venció la tiniebla y la muerte, para cantarles el gozo de este día nacido, y dar testimonio, ante todos, del Espíritu, Dador de vida.

CANTO

DIALOGO (si no se entona el canto)
S En esta mañana,
T te doy gracias, Señor, por haberme creado, redimido, hecho cristiano y conservado la vida.
S Te ofrezco
T mis pensamientos, palabras y obras de este día. No permitas que te ofenda,
y dame fortaleza para huir de todo mal y de toda ocasión de ofender a mis hermanos.
S Haz, Señor,
T que crezca hoy un poco más en tu amor y que sepa comprender y ayudar a los otros; que me entregue por ellos, como tu Hijo Jesús lo hizo por mi y por todos.

ORACIÓN SÁLMICA (Salmo 138)

Dios crea al hombre y penetra lo más íntimo de su ser.
Dios es realmente el creador del hombre,
el que ha modelado su cuerpo y, sobre todo,
su interior, su corazón,
Así conoce su palabra, sus acciones, los días de su vida,
el fondo más íntimo de su alma.

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante, me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.
¿A dónde iré lejos de tu aliento,
a dónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;
si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda, me agarrará tu derecha.
Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti, la noche es clara como el día.
Señor, sondéame y conoce mi corazón,
pon me a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.

PALABRA DE DIOS
«A nadie le debáis nada más que amor; porque el que ama tiene cumplido el resto de la ley. Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera» (Rm 13,8.10).

ORACIÓN DE FIELES

S Enséñanos a corregir nuestra dejadez.
T Renuévanos, Señor, por tu Espíritu.
S Que sepamos privarnos de algo nuestro para ayudar a los que lo necesiten.
T Renuévanos, Señor, por tu Espíritu.
S Que abramos nuestro corazón a todos.
T Renuévanos, Señor, por tu Espíritu.
S Que en este día desarrollemos nuestra personalidad.
T Renuévanos, Señor, por tu Espíritu.
S Que no nos avergoncemos de ser tus testigos.
T Renuévanos, Señor, por tu Espíritu.

PADRENUESTRO

ORACIÓN FINAL
Señor, que alumbras el cielo y la tierra y también la vida de los que siguen el Evangelio de tu Hijo Jesús; que tu Nombre lo llene todo, que tu Palabra fecunde nuestras vidas, y que tu Reino de la verdad y del amor se extienda por todas las partes.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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