Oración de la silla de ruedas

Silla de ruedasQueridos enfermos:

“Señor: Nunca me había puesto a pensar cómo tú nos amas a través de esta silla de ruedas, porque también ella es una expresión de tu amor de Padre, para aliviar mis sufrimientos y mis soledades.

Me la han regalado unos amigos. La recibí de ellos, pero sé que en el fondo tú moviste su corazón para que me la trajesen. Señor, cuántas veces en la vida al preguntarnos, cómo van las cosas, solemos decir: “sobre ruedas”, es decir, estupendamente bien. Y mira, ahora, cuando me dicen o preguntan cómo va mi vida, también les digo: “Maravillosamente, ¿no veis? Sobre ruedas”.

Te agradezco, Señor, por estos aluminios de mi silla de ruedas y que la inteligencia humana ha puesto al servicio del dolor. Gracias, por estas ruedas que me permiten andar, moverme por casa y salir a mi jardín, jugar con las flores y tomarme el sol que me llena de vida. Además me posibilita movilizarme por mí mismo sin ser tanta carga para los demás.

Gracias, Señor, por esta bendita silla, mi compañera diaria en el dolor y en las alegrías, y que durante todo el día carga con el peso de mi cuerpo sin quejarse, sin lamentarse, sin decir nada. Ni siquiera se queja cuando por la noche la dejo sola y olvidada mientras duermo. Ella cada mañana me espera con la misma sonrisa y la misma amabilidad. Siempre dispuesta a recibirme. Siempre dispuesta a cargarme. Siempre dispuesta a llevarme a donde yo quiera.

Gracias, Señor, por el que pensó en nuestro dolor e inventó la silla de ruedas. Gracias, por el aluminio y caucho. Esas criaturas tuyas que también cumplen con su misión en el mundo: ayudarnos y servirnos a los inválidos para que valgamos un poco más y seamos una carga más ligera para los demás.

Señor, te pido que cuando yo tenga que dejar esta mi silla para que otro la use, él encuentre en ella un poco de mi amor y mucho del tuyo y que también él se sienta un poco más feliz en la vida.

Cuando nadie la necesite, yo les pido a todos, que no la estropeen porque también ella sabe mucho de vida, porque ella ha sido testigo de muchas limitaciones y mucho dolor”.

Bueno, amigos, ya veis cómo podemos hablar con Dios y unirnos a los demás a través de una simple silla de ruedas. Y mientras vosotros seguís moviéndoos con ella, mi más cordial saludo y bendición.

Vuestro amigo.

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2 pensamientos sobre “Oración de la silla de ruedas”

  1. Soy persona de fe pero aún cada día ke pido a mi Dios qye me la aumente. Soy creyente de oración. Fiel a lis Sacramentos y entrefada a mis responsabilidades en la iglesia dentro de los grupos q pertenezco.
    Sus reflexiones y meditaciones. Sus oraciones me llenan mucho y puedo compartirlas con los demás.por eso envíeme mas de ellas a mi correo electrónico para compartir. De echo, mi sacerdote el Padre José Lizarralde me sorprende siempre con sus hojas como tantas que usted publica.
    Dios le bendiga y quede la paz con ustedes.

  2. MI NIETO JUAN SEBASTIAN VIERA MEJIA NIÑO NACIDO CON HIDROCEFALIA – ESPINA BIFIDA Y VEJIGA NEUROGENCIA EN SILLA DE RUEDAS – TIENE 18 AÑOS Y NUNCA A CAMINADO PERO GRACIAS A LA SILLA DE RUEDAS PUEDE MOVILIZARSE DONDE QUIERA Y PUEDA – UNA BENDICION DE DIOS PODER TENER UNA SILLA DE RUEDAS – COMPARTE UNA CON EL QUE NO PUEDE CAMINAR

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