Oración

Martes de Pascua

Escapad de esta generación perversa, convertíos y bautizaros, recibid el don del Espíritu Santo.
Esta promesa vale para vosotros, y para vuestros hijos.
(De la primera lectura)
Ayúdanos, Señor, a seguir tus caminos, a no despistarnos con lo que la sociedad nos ofrece, que nos mantiene anestesiados, insensibles a la necesidad del hermano. Llénanos de tu Espíritu liberador para vivir una vida llena de sentido.

Reflexión

ALELUYA.

Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe decir no a
luces pasajeras.
Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe vivir la alegría de tu presencia.
Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe vivir a ritmo de espera.
Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe vivir el gozo de tu resurrección.
Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe callar y esperar. Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe caminar en silencio.
Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe amar sin esperar nada.
Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe hablar en silencio.
Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe poner vida a la rutina.
Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe mirar con optimismo el futuro.
Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe sonreír en medio de las críticas.
Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe aceptar los
no es y seguir viviendo.
Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe perdonar y
dar cariño.
Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe acompañar a un buen hombre.
Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe intimar contigo y vivir en ti.
Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe luchar para
no ver todo- negro.
Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe exigirme para que sea coherente.
Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. que sabe sufrir habitado por tu presencia.
Aleluya, Señor, te reconozco vivo en N. y en N
que saben vivir con tu fuerza
y, sin discursos, nos predican que estás vivo y que eres el Viviente que da Vida.

Oye, Señor…

María lloraba buscándote
y hoy la sociedad no te encuentra,
porque te ha sustituido por otros dioses,
porque no sabe de tu presencia sanadora.
Algunos lloramos, como María,
al ver tantos hermanos que no te conocen,
que nunca han oído hablar de ti,
que van a morir sin saber quién eres.
Tú, Señor, te hiciste presente cuando te buscaban,
tú saliste a su encuentro a consolarles,
tú sabías de su necesidad de ti,
haz lo mismo en estos días en nuestro mundo.
Hazte presente, llena su corazón de tu Espíritu,
invade su cotidianidad de tu presencia,
encuéntrate con ellos en su vivir diario,
no les prives del gozo de tu amistad.
Te necesitamos, Señor, no podemos vivir sin ti.

Sugerencias

. Vive atento a la presencia de Dios en tu día.
. Comenta con alguien lo que supone la fe en tu vida personal.
. Cae en la cuenta de los otros dioses que nos hemos inventado.

Salmo

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.
Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo;
con él se alegra nuestro corazón,
en su santo nombre confiamos.
Que tu misericordia, Señor; venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
(Salmo 33)

Pensamiento

Dios mío, tu que tienes un corazón inmenso, envuélvenos a todos los seres humanos, para que vivamos amándonos y facilitándonos la vida, sabiendo que tú eres nuestro escudo y fortaleza.

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