¿Otra vez el Adviento?

Otoño Penagos¿Otra vez? ¿Siempre lo mismo? Pues sí, otra vez estamos comenzando el Adviento. Ahora que sea siempre lo mismo ya depende de nosotros. También habría que decir cada mañana: ¿otro día? ¿Otro día lo mismo?” Que cada día sea igual al anterior ya depende de cada uno de nosotros porque, en realidad, cada día, por más que nos parezca igual al anterior, es totalmente distinto. También el río es siempre el mismo, pero el agua que corre es siempre nueva. Y el calor de cada día es siempre nuevo. Y el frío, también.

Que este Adviento 2014 nos parezca igual al del 2013 depende de cada uno de nosotros. Porque las esperanzas son nuevas. Las dificultades que arrastramos son también nuevas.

Los periodistas entrevistaron a un boxeador y le preguntaron: ¿Tienes algún golpe nuevo para este combate? A lo que él respondió con cierto humor: “Sí. Todos los que voy a dar y todos los que voy a recibir son nuevos, porque estos nunca les he dado y tampoco los he recibido.”

No olvidemos que el Adviento es toda una posibilidad que tenemos por delante. Por eso el gran grito de este primer domingo es “Velad” porque “no sabéis cuando vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo o al amanecer”.

Nadie vigila el pasado que ya pasó y ya no existe. Vigilamos lo que está por venir, lo que está viniendo. La vigilancia mira siempre al futuro. Un futuro, por otra parte que depende de Dios y depende de nosotros. Porque una cosa es lo que Dios quisiera que sucediese en cada uno de nosotros en este tiempo del Adviento y otra cosa es lo que hacemos nosotros para que algo nuevo acontezca.

No es cuestión de un Adviento de Dios, de lo que Dios anuncia y promete. Es que nosotros mismos somos un adviento, el nuestro con minúscula, porque nuestro futuro humano y espiritual depende siempre de cada uno de nosotros.

Habrá quienes ya no esperan nada. Habrá quienes esperan algo nuevo, pero dudan. Y habrá quienes esperan lo nuevo y dedican su vida a crearlo ya ahora. San Juan nos dice que “sabemos lo que somos ahora, pero no sabemos lo que seremos”. Todos sabemos dónde estamos, pero sabemos dónde estaremos estas Navidades. Posiblemente en la misma casa y en el mismo trabajo, pero ¿en qué momento de tu vida estás hoy y en qué momento estarás la Nochebuena?

¿Dónde está Dios hoy en tu vida? ¿Dónde estará Dios en tu vida en estas Navidades? Hay que estar atentos porque antes de que Dios llegue en Nochebuena envuelto entre pañales, Dios sigue llegando cada día a nuestras vidas. Solo necesitamos de una cosa: estar atentos no solo a la venida de Dios hecho Niño, sino a las venidas de Dios hecho llamada e invitación en nuestros corazones.

Esperamos a Dios (¿?), con gran temor de unos y más indiferencia por parte de muchos. Los primeros porque piensan que venir Dios es sinónimo de muerte, juicio y castigo. Los segundos porque pasan olímpicamente de que Dios venga. Eso es cosa de algunos ingenuos que siguen creyendo en esas cosas.

Los ingenuos creyentes escuchamos hablar de Adviento y demostramos no tener mucha idea de su sentido. Nos suena a proximidad de Navidad, a luces en la calle, gastos extra para las celebraciones familiares y preparación de regalos para unos y otros.

Hoy, este año, estamos esperando otra cosa más urgente, que nos preocupa de verdad y nos tiene en vilo. Añoramos con auténtica ansiedad que llegue el fin de la crisis, o mejor aún, que atisbemos el comienzo del final, porque nos levantamos cada día con una sorpresa a cual más desagradable y desalentadora, sin que el deslizamiento hacia abajo parezca tener límite con las consiguientes secuelas de paro, privaciones y dificultades familiares y personales.

ADVIENTO Y CRISIS

¿Pero tiene algo que ver esta crisis económica, social, política y cultural con el Adviento y con Dios?

Los profetas del Antiguo Testamento dirían, rápidamente, que sí. Ellos “miraban” la situación de la sociedad de su tiempo y la condición de los más desfavorecidos y, enseguida, “veían” el estado de las relaciones de su gente con Dios. Estaban acostumbrados a mirar la vida con unas gafas que solo proporciona la fe en Dios y caían en la cuenta de las causas y sus consecuencias.

Nosotros, que hemos disfrutado en los últimos cuarenta años de un nivel privilegiado de vida, no hemos caído en la cuenta de que eso era solo un espejismo, una excepción. Hemos sido la generación más privilegiada, económicamente, de toda la historia de la Humanidad, pero no hemos sido conscientes ni dichosos, solo consumidores.

Ahora lamentamos la crisis y pedimos a Dios que nos devuelva, rápidamente, a la situación anterior y poder seguir celebrando la Navidad al estilo de los grandes centros comerciales.

No hemos aprendido nada y, lógicamente, estamos inmersos en una crisis psicológica porque no nos reconocemos sin los bolsillos llenos de alegría y liquidez.

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Un pensamiento sobre “¿Otra vez el Adviento?”

  1. Soy un jubilado de mas de 70 años pero colaboro con la parroquia y el año pasado asistí a unas charlas sobre liturgia y todas las canciones que presentó el monitor que dió el cursillo eran de juan Jauregui, yo entiendo lo de los derechos de autor, pero me gustaria saber si hay en la red ensayos de alguna parroquia donde tendría uno la oportunidad de aprender la música de los cantos de Juan Jauregui y si no lo hay pues nada tan amigos y daremos gracias a Dios con otros cantos. Gracias

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