Que vean

Santo Tomás 2La fe es profunda en el alma, pero tiene que manifestarse.
Cuando hablamos de testimonio no estamos diciendo tonterías, estamos expresando algo básico.
Porque la fe necesita “ver”.
Una fe que no se ve difícilmente se hace creíble.
Porque la fe necesita “tocar”.
La fe no prescinde de los sentidos.
¿Qué piensas de un amor que no se ve?
¿Qué piensas de un amor que no se puede tocar?
Preguntémosles a los enamorados, novios o casados.
Cuando ya no se ven, ni se tocan, no hay besos y abrazos comienza la desilusión.

Algo parecido acontece con la fe. Necesitamos verla en el encuentro con la persona de Jesús, pero también necesito en la vida de los cristianos, en la vida de la Iglesia. De ahí que no es suficiente enviar a los hijos a un Colegio Católico si luego el hijo no la ve, no la siente y no la vive en la familia. La fe no es una teoría. La fe es una vida.

Esta es la gran responsabilidad de cada uno de nosotros. Tenemos que tomar conciencia de que en mí fe vista y testimoniada enciende y alimenta la fe de los demás. El que yo la haga visible no es algo indiferente. Yo no puedo ser un cristiano apagado que no alumbro.

Tomás quería ver.
Los hombres de hoy también quieren ver. El problema de la fe hoy, no es tanto la incredulidad de la gente, sino la fe apagada o mortecina de los que dicen creer.

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