¿Quieres ser carretera?

Carretera¿Te parece raro el título? Es maravilloso. Las carreteras unen los pueblos unos con otros. Los intercomunican. ¿Por qué no te decides tú a ser ese puente de unión que una a la gente, une al grupo donde estás, une a los pueblos? Cuanto más unidos vivamos somos más humanos. ¿Te decides?

Las carreteras son esas vías por las que todo el mundo pasa y nadie se detiene ellas. ¿Qué importa que a ti no te hagan caso? Lo importante es si tú haces de carretera por donde los demás puedan caminar, pasar, transitar de aquí para allá. Hasta Jesús dijo de sí mismo que “El era el camino”. Claro, entonces no había carreteras. ¿No diría hoy “yo soy carretera”? ¿Te decides?

Por las carreteras se transportan los alimentos de un pueblo a otro, para que la gente pueda comer. ¿No podías ser tú esa carretera por donde Dios hace llegar el pan de cada día a los hermanos que no tienen pan? ¡Qué sabor más agradable tiene que tener el pan que pasa por ti y no se detienen sólo en tu mesa sino que llega hasta la mesa de los demás! ¿Te decides?

Hay carreteras por las que da gusto caminar. Están bien cuidadas. No tienen baches. ¿No crees que tú pudieras ser esa carretera donde los demás no tropiecen, no corran riesgo de herirse, y transiten a gusto? Qué bueno si los demás, al pasar por ti, no se han enterado de ti. Era tan suave el caminar que ni te notaban. Saber servir en silencio es hermoso. ¿Te decides?

Hay carreteras con tremendos baches. Es horrible transitar por ellas. Hay corazones por los que es imposible cruzar. Tienen demasiados baches de egoísmo, demasiados bache de posesividad. Uno se queda atrapado en ellos. Rellena tus baches, los de tu corazón. Una buena confesión puede ayudarte. Así los demás no se herirán al tocarlo. ¿Te decides?

Hay carreteras que son puras cuestas. Por ellas se camina muy lento. Hay vidas que son pura cuesta arriba. Son corazones duros. No es precisamente el tuyo, ¿verdad? Porque tu corazón prefiere ser cuesta abajo por donde uno pueda deslizarse con facilidad. ¿Te decides?

Hay carreteras abandonadas que ya no llevan a ninguna parte. Hay vidas que realmente no llevan a ningún sitio. Son vidas sin trascendencia alguna. Por tanto, vidas que terminan en ellas mismas. Sólo hablan de ellas mismas y no apuntan a ninguna parte. Pero la tuya, estoy seguro de que lleva lejos. Quien se acerque a tu vida sentirá muy cerca la proximidad de Dios. ¿Te decides?

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