Reflexión en Navidad

Árbol de navidadEstos días de Navidad son muchos los que dicen que para ellos son días tristes…
Y yo no puedo sino preguntarme si esta tristeza de la que hablan muchos en estos días no será porque la Navidad ha terminado por perder completamente sus raíces… y sin esas raíces la Navidad termina por perder todo su sentido y especialmente su alegría y su razón de ser….

En nuestro municipio de Penagos se organiza todos los años un concurso de Navidad para los niños, con dibujos para la felicitación y un texto que acompaña a la misma. Este año los ganadores son un niño de seis años en la sección dibujo y una niña de 9 años en sección felicitación. Y esta es la felicitación de la niña:

¿Qué es la navidad? La navidad es para mí, es un día especial, cuando se junta toda la familia (primos, abuelos, tíos…) porque comemos juntos, nos reímos, contamos chistes y muchas cosas bonitas.
También porque es un día de alegría, nadie se enfada y solo cantamos villancicos.
El mejor día de todos es el día de los reyes porque nos traen muchos regalos.
¡BESITOS Y FELIZ NAVIDAD!…

¿Eso es todo en Navidad?…
Comer, beber, cantar, contar chistes, divertirse y regalos…
No me extraña que la Navidad esté perdiendo su sentido…
La paganización de la Navidad no es un hecho que se dé solamente en las ciudades… también en nuestros pueblos y en nuestro municipio…
¿Oh no os parece suficiente muestra, esta felicitación?…

La paganización de la Navidad no es un hecho de hoy… Los hombres tenemos una casi infinita capacidad de “vaciamiento” y somos muy capaces de quedarnos con la cáscara de las cosas, pero sin las cosas mismas… Y con la Navidad lo hemos hecho a la perfección: ya pocos se acuerdan de que Alguien nació hace dos mil catorce años… pero, con la disculpa de su nacimiento hemos montado un tinglado impresionante que es lo que permanece y lo único que estamos transmitiendo a las nuevas generaciones…, que muchos no saben la raíz que dio origen a estas fiestas cristianas.
El gran montaje que hemos organizado en torno a la Navidad, hace que los adornos se traguen el esqueleto de lo que adornan. Y ya no se sabe si los turrones vienen porque llega Navidad o si, por el contrario, es Navidad porque comienza la gente a comprar turrones. Al fin nos lo pasamos tan bien celebrando lo que celebramos, que ya no sabemos lo que estamos celebrando.

Recordaréis esa hermosa historia… El sueño de María
Tuve un sueño, José, y realmente no lo puedo comprender, pero creo que se trataba del nacimiento de nuestro hijo. La gente estaba haciendo los preparativos con seis semanas de anticipación, decoraban las casas, compraban ropa nueva, salían de compras muchas veces y adquirían elaborados regalos. Era un tanto extraño, ya que los regalos no eran para nuestro hijo; los envolvían en vistosos papeles y los ataban con preciosos moños, y todo lo colocaban debajo de un árbol.
Si, un árbol, José, dentro de sus casas; esta gente había decorado el árbol y las ramas estaban llenas de adornos brillantes y había una figura en lo alto del árbol, me pareció que era un ángel, era realmente hermoso. Luego vi una mesa espléndidamente servida, con platos deliciosos y muchos vinos, todo se veía exquisito y todos estaban contentos, pero no estábamos invitados.
Toda la gente se veía feliz, sonriente y emocionada por los regalos que se intercambiaban unos con otros, pero, ¿sabes, José? no quedaba ningún regalo para nuestro hijo; me daba la impresión de que nadie lo conocía, porque nunca mencionaron su nombre. No te parece extraño, que la gente trabaje y gaste tanto en los preparativos para celebrar el cumpleaños de alguien a quien ni siquiera mencionan y que da la impresión de que no lo conocen. Tuve la extraña sensación de que si nuestro hijo hubiera entrado en esos hogares para la celebración hubiera sido solamente un intruso. Todo se veía tan hermoso y la gente feliz, pero yo sentía enormes deseos de llorar porque nuestro hijo era ignorado por casi toda esa gente que lo celebraba.
Qué tristeza para JESÚS, no ser deseado en su propia fiesta de cumpleaños.
Estoy contenta porque solo fue un sueño, pero qué terrible sería si esto se convierte en realidad.
Esto María no es un sueño es la triste realidad que se da entre nosotros…
¡Algo ciertamente no funciona en todo este tinglado! ¡Algo grave está sucediendo a los cristianos cuando nos hemos quedado con la cáscara de esta nuez navideña, pero dentro no hay nada, absolutamente nada! Probablemente esta sea la clave por la que para muchos estos días son días tristes. ¿Cómo puede tener sentido y fuerza algo a lo que hemos desposeído de su verdadero contenido?
Una Navidad sin fe es invadida inevitablemente por la melancolía. Ya que la otra Navidad, la de las carcajadas tiene poco recorrido.
Y a la verdadera Navidad no se regresa por el camino de la falsa ternura o el sentimentalismo… Sólo recuperaremos la verdadera Navidad si creemos en serio en ella. Y naturalmente, nos asombramos. Lo que ocurrió en Belén no es un cuento, sino un estallido, que sólo puede vivirse desde el entusiasmo. ¡Qué hermosa palabra, que significa etimológicamente EMBRIAGUEZ… EMBRIAGUEZ de Dios, no de champagne.

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