Remeros a la mar

barcaEs curioso lo que sucede en los puertos. Los barcos tienen que pagar por el tiempo que permanecen en el puerto. Es como una especie de castigo. Es que los barcos no son para estar amarrados en el muelle. Ahí sólo el tiempo necesario para cargar y descargar o reparar. Los barcos están para navegar en alta mar.

¿No es éste uno de los mejores símbolos de la Iglesia a partir de la Ascensión? Puede estar aparcada en el muelle reparándose a sí misma bajo la acción del Espíritu, pero luego su misión es la de navegar por el mundo, recorrer el mundo. Y esa fue la primera Iglesia, cuyo mejor modelo es precisamente Pablo. Me encanta cuando se habla de los viajes de Pablo recorriendo todo el Medio Oriente, con estadías cortas en sus comunidades hasta establecerlas y luego levantar anclas y fundar nuevas comunidades, abrir nuevos caminos al Evangelio.

El peligro de la vida suelen ser las estructuras de instalación. Este es mi campo. Este es mi territorio. Esta es mi Parroquia. Y aquí me quedo yo. La Iglesia necesita de estructuras pero no pueden ser éstas las que marquen el ritmo de la vida, sino la vida la que señale el modelo de estructura.

¿No sería bueno que también a nosotros se nos cobrase y multase por el tiempo que estamos detenidos en “lo nuestro” y nos olvidamos del resto que queda olvidado? Esta ha sido siempre mi inquietud y preocupación. Creo tendré que morir con mis dudas. La verdadera Iglesia no puede quedarse en los “despachos”. La Iglesia está hecha para los caminos, para navegar por el mar.

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