Serás pescador de hombres

pescador de hombresEl Maestro nos llama a ser «pescadores», es decir, a ayudar a otras personas para que descubran al Dios de Jesús y disfruten con la energía que esto da. Por supuesto que, en este caso, el símbolo de la pesca nada tiene que ver con un anzuelo engañoso o con el proselitismo de quien busca captar socios para su club. Aquí no vale ni siquiera «dar liebre por gato». El respeto a la persona ha de ser total.
Sólo se puede descubrir el significado de la persona de Jesús desde la libertad y la consciencia.
Decían los antiguos que «lo bueno se propaga por sí mismo». La parte de verdad que tiene esta afirmación la comprobamos a diario. Nuestros amigos o la vecina nos recomiendan un médico que les ha tratado bien, una receta de cocina que les ha salido genial o una película que les ha gustado. ¡No te la pierdas!, suelen decir. Y es que, cuando tenemos una experiencia personal de que algo es bueno y por ello nos ha hecho más felices, sin pensarlo mucho, nos sale de dentro el deseo de que llegue esa felicidad también a las personas que más queremos. Lógicamente, como cristianos, nos da pena que otros no disfruten de la fe. Pero, ¡ojo!, no por eso pensamos que ellos son los malos y nosotros los buenos. Si ha encontrado a Dios, enhorabuena. Si todavía no, pero sospecha que debajo de esa palabra hay algo importante, siga abierto al encuentro. Ya sabe que uno no se enamora cuando quiere, sino cuando llega el amor. Si usted pasa de este tema, perdone las molestias y no se sienta amenazado por nada. De todas formas, aunque usted no lo tenga en cuenta, Dios está de su parte y eso es lo que importa. Ya sé que hay creyentes un «pelín» fanáticos, pero usted no confunda a Dios con los curas o las misas.
Es algo mucho más atractivo.
¡Ah! Se me olvidaba. Comprendo que usted sufra porque sus hijos u otras personas queridas, aunque son gente muy sana, no sean practicantes o digan que no son creyentes. Conserve una serena inquietud, pero no sufra.
Si usted no deja por eso de quererlos, fíjese cómo los querrá Dios.

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