Sugerencias para participar en la Eucaristía

Eucaristía 51.- Al trasladarte de casa a la Iglesia, “prepara tu corazón”: vas a celebrar la fe y a encontrarte con el Señor y los hermanos.
2.- Sé puntual. Si llegas iniciada la celebración, el ruido que haces al entrar distrae. Y si llegas iniciada la celebración no te “pasees” por la Iglesia distrayendo a todos.
3.- Cuando entres en el templo, no te olvides que estás en un lugar sagrado, respétalo con tu silencio y tu oración.
4.-Lo primero que debes hacer es tomar el “cantoral”. Aunque no cantes porque desafinas o no conoces el canto, leer el texto te unirá a la comunidad y te hará bien.
5.- La celebración de la eucaristía dominical es una celebración “comunitaria”. La comunidad se reúne convocada, unida y reunida por el Señor. No participes simplemente como si fuera un acto de piedad individual. Únete a todos los hermanos y hermanas para acoger los dones de Dios y alabarlo.
6.- Conviene sentarse ocupando los asientos libres empezando por delante. Una comunidad reunida que se coloca “distanciada” no hace visible la unidad de todos en la fe y en el amor al Señor.
7.-Si sientes la necesidad de toser, ponte un pañuelo tapando la boca; y si te has de sonar hazlo con el mínimo ruido y en un momento oportuno (no cuando se leen las lecturas, o se hace la homilía o se guarda el silencio que acompaña a la consagración, etc). Lo mismo hacemos en un concierto ¿verdad?
8.- Lleva preparada tu colaboración a la colecta; porque si en aquel momento has de rebuscar en las profundidades de tu bolso, o en el monedero, o no recuerdas dónde llevas la cartera, te distraes y entretienes a quien pasa la bandeja.
9.- Si comulgas recibiendo la Eucaristía en la mano, pon la mano izquierda sobre la derecha (no la tomes haciendo una pinza con los dedos).
10.- Aprovecha el breve silencio después de la comunión para hablar con el Señor y darle gracias.
11.- Como señal de respeto a todos y al sacerdote que representa a Cristo, no salgas de tu sitio hasta que él se haya retirado.
12.- Cuando reces con todos los hermanos, hazlo despacio y con el debido ritmo, no se trata de ninguna carrera.
Y que el Señor te acompañe!

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