Tabor y Eucaristía

La misaLa celebración de la Eucaristía tiene mucho de Tabor.

Vemos al sacerdote presidiendo en el altar, y sabemos que es Jesús mismo quien celebra misa en medio de nosotros.
Escuchamos la Palabra, escuchamos la voz del lector y sabemos que es la Palabra en la que Dios nos habla cada domingo.
Vemos un pedacito de pan y sabemos que es el Cuerpo vivo y sacramental de Jesús.
Comulgamos un poco de pan, y sabemos que estamos comienzo el Cuerpo mismo de Jesús. “Quién come mi carne y bebe mi sangre…”.
Vemos un altar más o menos adornado y sabemos que es la mesa de la Ultima Cena o la Cruz del Calvario.
Vemos un montón de gente sentada, arrodillada o parada a nuestro lado, y vemos que es el Cuerpo Místico de Cristo, la comunidad y la familia de Dios.
Para el que asiste con actitud de fe a la Misa lo vemos todo muy humano, pero a la vez, vemos la transfiguración de Dios y de Jesús que se hacen presentes en medio de nosotros.
Por eso mismo, la Misa no es algo que celebra allá al fondo el sacerdote, sino que es la actualización del misterio pascual de Jesús. “Anunciamos tu Muerte, proclamamos tu Resurrección…”
A la Misa no podemos ir en actitud pasiva, sino que vamos a celebrar, actualizar, hacer memoria y hacer contemporáneo el misterio pascual de Jesús. Sólo así podemos disfrutar de la misa. Sólo así, en vez de mirar al reloj para ver cuando acaba, podremos exclamar todos: “Señor, ¡qué bien estamos todos aquí!”

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