Tú eres importante

Tú importanteTengo la impresión de que la gente se tiene por menos de lo que es. Incluso muchas de nuestras bravatas no son sino coletazos de amargura disimulada para aparentar ante los demás lo que uno mismo no siente por dentro.

Si sentirnos más de lo que somos es caer en el vacío de la so­berbia, sentirnos menos de lo que realmente somos es caer en el vacío de nuestra personal decepción.

Por otra parte, tenemos la manía de devaluar a los demás. Sólo quiere achatar a los otros, quien se siente menos que ellos. En vez de crecer dentro de sí mismo, prefiere sentar su propia pobreza sobre las ruinas de los demás. Personalmente, pienso que la mejor manera de crecer uno mismo es ayudando a crecer a los otros.

Recuerdo lo que Mello describe de aquel agricultor alemán que todos los años ganaba el concurso de los mejores granos de maíz. Le preguntaron cuál era su secreto. “Muy sencillo”, replicó. “Yo compré buena semilla un día. Desde entonces, cada año regalo de mis semillas a los otros agricultores, porque como el viento esparce el polen de las plantas, si los demás tienen malos granos se mezclan con los míos y estropean mi cosecha. Mientras que así yo conservo la bondad de mis semillas.”

No parece muy caritativa y generosa la acción, pero refleja bien la realidad. Cuánto mejores son los otros, más me ayudarán a mejorar. Cuánto más crezcan los otros, más me exigirán a mí.

1.- “Es asombroso pensar que Dios fabrica las almas una a una, dándole a cada cual una personalidad propiamente suya e intransferible y que, a la vuelta de unos pocos años, el mundo ha conseguido ya uniformar a la mayoría, de modo que parezcamos más una serie de borregos que una comunidad de hermanos, todos diferentes.” (J.L.M.Descalzo)

2.- La sociedad trata de pensar por ti. Así, al descerebrarte puede disponer de ti para todos sus intereses. No aceptas que tus padres quieran pensar por ti, pero sí aceptas que otros te impongan sus gustos, su mentalidad, sus valores. ¿En qué quedamos?

3.- Nadie puede vivir por ti, tampoco nadie puede pensar por ti. No serías tú mismo ni tus ideas serían tuyas, sino prestadas. ¿Cuánto te cobran luego por el alquiler de esas ideas? Te cobran tu vulgaridad.

4.- Dios te hizo único. Eres el único original que hay de ti en toda la historia. Cualquier otra copia ya no eres tú mismo. Dios te quiere como original y no como copia. Te ama como original y no como copia.

5.- Atrévete a ser diferente. Atrévete a ser único. Atrévete a ser original. Atrévete a vivir fiel a tu alma. ¿Que eso cuesta? Pero bien vale la pena.

6.- Si quieres ser libre, atrévete a ser diferente. Cuando te haces uno del montón, has perdido tu libertad fundamental. Has conquistado la libertad de ser nadie, pero habrás perdido la libertad de ser tú mismo.

7.- Atrévete a ser diferente. ¿El precio? Un poco caro. El no ser como los demás, se paga con la Cruz. Pregúntaselo a Jesús, pregúntale por qué lo crucificaron.

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